¿Una hamburguesa después de entrenar?

Imagen cortesía de http://s5.favim.com/

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Aunque no lo crean es cierto. Un estudio reciente no obstante lanza una teoría curiosa: la de que tras un entrenamiento otros alimentos -incluyendo la comida rápida– pueden ser perfectamente válidos para lograr “rellenar el depósito” de nuevo de glucógeno.

Cuando ejercitas tus músculos hace que éstos consuman glucógeno, y los deportistas a menudo acuden a una serie de suplementos post-entreno que permiten volver a que esos músculos recuperen este polisacárido que actúa como reserva energética.

En International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism explican que el 2% del peso de nuestros músculos estriados es el glucógeno -aunque también se almacena en el hígado, que actúa como una fuente de energía auxiliar-, y que al hacer ejercicio esas reservas se van reduciendo. Si queremos contar con esas reservas de nuevo, lo mejor es hacerlo nada más terminar de ejercitarnos, y comernos una buena hamburguesa no es tan mala idea.

Si no nos alimentamos después del entrenamiento nuestros músculos acaban buscando su fuente de energía en otros lados, algo que hace que la estructura corporal se debilite y que el sistema inmune se estrese. Los hidratos de carbono son la fuente principal de glucógeno, y por eso muchos atletas ingieren alimentos ricos en esos hidratos antes de las pruebas, pero esa opción también es adecuada tras el ejercicio.

En ese estudio los investigadores analizaron el efecto de suplementos de glucógeno por un lado y el efecto de la comida rápida tras realizar ciertas sesiones de ejercicio. Tras esas sesiones a la mitad se les dieron pasteles, patatas rebozadas y zumo de naranja, y dos horas se alimentaron con una hamburguesa, unas patatas fritas y un refresco. La otra mitad ingirió Gatorade y barritas energética en ambas sesiones de comidas tras el ejercicio.

Los analistas tomaron muestras de tejido muscular y realizaron análisis de sangre y detectaron que tras pasar cuatro horas, con la digestión ya completada, los resultados eran básicamente los mismos sin importar qué habían comido estos atletas. Cuidado, no obstante, porque la comida rápida también puede incluir componentes nutricionales que puede ralentizar ese suministro de glucógeno, como la fibra o las grasas.

En las conclusiones los investigadores dejan claro que la recomendación no es la de ingerir comida rápida tras el ejercicio, pero esos resultados demuestran que de cuando en cuando, y si os apetece, parece que el impacto no es en absoluto negativo

Fuente: http://www.xataka.com