¿Es momento de cambiarme de trabajo?

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Foto: (cc) Wikimedia

Pasan los días y vas de la casa al trabajo sin pena ni gloria. Como están las cosas, quizá lo último que te planteas es renunciar y ese pensamiento te hace apesadumbra más. Pero, ¿realmente vale la pena? A veces, anteponer tu felicidad y tus verdaderos intereses a las exigencias laborales no es buena idea. Si estás en esa situación y te está costando tomar una decisión. Estas son 7 cosas que te ayudarán a sopesar si realmente debes abandonar ese puesto en el que estás.

No hay posibilidad de evolucionar

Tu trabajo es siempre el mismo y no tienes ninguna posibilidad de mejora de condiciones, de adquirir nuevas funciones ni de ser promovido. Si quieres crecer como profesional, quizá estancarte en un mismo puesto de por vida no sea lo más adecuado.

No respetas a tu jefe

Un buen empleo puede convertirse en un calvario si no se tiene el jefe adecuado. El jefe no necesariamente ha de caerte bien, pero profesionalmente debe ser de tu agrado y ser alguien que motiva, que inspira y que enseña. Si no tiene ninguna de estas cualidades, no tienes un buen jefe.

La empresa va en declive

No hace falta ser como los músicos de Titanic. Todas las empresas tienen malos momentos, pero si no tiene pinta de mejorar, sino todo lo contrario, lo más aconsejable es buscar otro empleo y marcharse antes de que la situación sea demasiado inestable.

Te sientes infravalorado

Es habitual encontrarse con gente a la que parece que le cuesta, e incluso le molesta, reconocer los méritos de los demás. No es necesario que te aplaudan cada día, pero si nunca ves reconocido tu trabajo, la situación laboral puede ser muy frustrante. Busca un lugar donde te valoren como profesional.

No te apasiona lo que haces

Todos los trabajos tienen pros y contras, pero los últimos son más sencillos de sortear si te gusta lo que haces y el fin merece la pena. Si no tienes ningún tipo de motivación y lo único que deseas es hacer las cosas cuanto antes y marcharte, debes buscar otro trabajo.

Te sientes fuera de lugar

La cultura de la empresa no va para nada con tu personalidad. Desde la vestimenta a los horarios, pasando por flexibilidad a la hora de trabajar, todo influye a la hora de estar a gusto en una empresa. Si los valores de la compañía en la que trabajas no concuerdan con los tuyos, sal de ahí. No vas a estar a gusto jamás.

Quieres algo mejor

No hay mayor signo de que debes marcharte de una empresa que pensar constantemente que quieres un trabajo mejor. Si quieres otra cosa es porque no estás del todo contento, si no, no querrías moverte de tu puesto, como más bien querías una promoción.

Fuente: Forbes