Atributos de un “Buen Jefe”

Imagen cortesía de nuevaeconomia.com

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Las personas que nos rodean a diario en el trabajo tienen una influencia en nosotros superior a lo que pensamos. En particular, un jefe puede marcarte en tu forma de trabajar por el resto de tu vida. Y aunque nuestra sociedad se llene a menudo de “Jefes malvados”, existen otros que, más que perturbar la calma del empleado, motivan y potencian sus habilidades. Si tienes un jefe así entenderás estas 10 sentencias que cercioran lo bueno de tu jefe.

  1. La comunicación debe ser intensa, lo que repercute de forma positiva en el trabajo diario. Un buen jefe saber cómo manejar una situación de tú a tú y salir airoso.
  2. Un buen jefe no rota su personal constantemente. La clave está en la confianza y en amoldarse al trabajo ajeno y a la forma de actuar. Aceptarlo y mejorarlo es su obligación.
  3. Un buen mandamás está abierto al cambio y aboga por nuevos modelos de trabajo y producción. Así, el mandamás no estará condenando su empresa al fracaso.
  4. No toleran rumores o chismes en la oficina. Saben cómo aplacarlos y conocen sus efectos: merman y distraen el trabajo principal, además de poder afectar de forma grave a más de un trabajador.
  5. Los mejores jefes aceptan siempre preguntas. Las dudas del personal son prioritarias a solucionar. Así, quitarte los miedos para hablar con el dueño del negocio es una necesidad.
  6. Los buenos jefes atraen a gente con talento. La buena reputación del cabeza empresarial se hará rápidamente conocida y no tardarán en llegarles empleados cualificados y dispuestos a comprometerse.
  7. Un buen jefe sabe controlarse resolviendo problemas. Las malas iras o los vocablos mal sonantes no forman parte de la estrategia del buen cabeza de equipo. Ser solvente en problemas empresariales va más allá de saber mandar.
  8. Fomenta la cooperación en equipo. En ningún momento un jefe talentoso se atreve a sesgar un buen tándem profesional. Pero para cortarlo antes ha tenido que saber verlo, lo que es más difícil aún.
  9. Hace que el equipo se sienta motivado y contento por las metas logradas en la empresa. Fomentar un objetivo y hacer al personal partícipe es una tarea que solo los buenos jefes saben llevar a cabo.

Fuente: Revista Forbes