Cinco trucos para sobrevivir a un jefe adicto al trabajo

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Horarios que no tienen fin, dedicación desmedida al trabajo y un afán porque el resto siga su ritmo laboral son algunas de las actitudes que definen a los ‘workaholics’. ¡Cuidado porque es contagioso!

Toma distancia

“El trabajo no es, ni de lejos, lo más importante de la vida”, asegura Douglass McEncroe, director de Douglass McEncroe Group. Por eso conviene tomárselo como lo que es: una vía para aprender y conseguir ingresos. No puedes convertirlo en el centro de tu vida. Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, decía que las personas para ser felices tienen que poder trabajar y amar. Y es esa ecuación la que genera personas equilibradas y que, también, pueden disfrutar de su tarea.

No le tengas miedo

Estos profesionales no suelen ser malas personas. Al contrario, aquellos que aguantan su ritmo los convierten en aliados incondicionales y procuran llevarlos consigo a lo largo de su carrera. Los expertos en gestión de personas coinciden en señalar que su principal problema es que confunden el medio con el fin. El workaholic no sabe equilibrar tiempo, eficacia y resultados, y por eso suele ser exigente y controlador.

Vigila el rendimiento

“¡Viva el despilfarro del rendimiento!”. Con esta frase tan elocuente se refiere Paco Muro, presidente de Otto Walter, a algunos de los jefes más irritantes, entre los que se encuentran los que nos ocupan.

Márcate un horario

Como hablando se entiende la gente, puede que tu jefe no se cuestione que trabajar menos horas resulte más eficaz, sobre todo si es de los que gusta pasar la mayor parte de su tiempo en la oficina. Una opción es demostrarle que una hora concreta de salida del trabajo te permite organizarte mejor.

Practica deporte

Otra salida muy saludable para gestionar a un jefe adicto al trabajo es plantearte la practica de algún tipo de actividad física… y hacerle ver los beneficios de la misma.

Fuente Expansión