Situación económica es lo que hace más infelices a los chilenos

Según datos del Tercer Barómetro de la Felicidad ese punto alcanza una nota de 6,3. El ámbito con mayor satisfacción es la familia con un 7,9 seguido por las amistades con 7,5. 

Vía La Tercera

¿Qué tan satisfecho se siente con su vida? Ante esa pregunta, en una escala de uno a diez, los chilenos califican su bienestar con un 7,5. Así lo muestran los resultados del Tercer Barómetro de la Felicidad, estudio a cargo de la Dirección de Estudios Sociales del Instituto de Sociología de la U. Católica y del Instituto de la Felicidad Coca-Cola.

Con las relaciones familiares la satisfacción es 7,9, con las amistades 7,5 y con la relación de pareja 7,3. La calificación más baja la declaran con su situación económica (6,3).

La investigación considera 2.267 personas, entre 18 y 80 años. A escala general la satisfacción con la vida alcanza un promedio de 7,5 puntos (en 2012 fue 7,4)

felicidad_1279Magdalena Browne socióloga, directora de la Dirección de Estudios Sociales del Instituto de Sociología de la U. Católica, y directora del estudio Barómetro de la Felicidad, destaca la relevancia que tienen los vínculos con otros cercanos y su influencia en la satisfacción: “Los vínculos sociales son un apoyo para enfrentar situaciones adversas,  dan sentido y ayudan en eventos vitales difíciles. La vinculación es relevante en un mejor nivel de bienestar”.

Esos lazos significativos y de calidad, son vínculos primarios como la familia y la amistades. “Gente que en la vida cotidiana acompaña y ayuda. Lo que nos hace bien es un bienestar junto a otras personas, en la medida que nos permite construir vínculos de confianza”, señala Daniel Martínez Director del Instituto de Bienestar y Consejero del Instituto de la Felicidad Coca-Cola.

Dinero e infelicidad

El ámbito en que los chilenos declaran menos satisfacción es su situación económica (6,3). Es el área donde además se aprecian diferencias entre grupos socioeconómicos. Para el nivel más bajo la cifra de satisfacción económica es de 5,7 y para el nivel alto es de  7,3 puntos.

Cuando se les pide calificar su satisfacción con la vida según su percepción económica, quienes dicen tener una buena situación económica le colocan una nota de 8,3, cuando la situación no es ni buena ni mala la nota es de 7,3, lo que baja a 5,4 en quienes admiten que es mala.

Resulta interesante mirar los niveles de insatisfacción, especialmente de acuerdo a nivel socioeconómico (NSE), indica Camila Mella socióloga del Centro de Estudios Sociales Experimentales Oxford – U. de Santiago (CESS). Parece haber una relación inversa: “A mayor NSE, menos insatisfacción. Eso nos habla que el bienestar subjetivo es desigual, y está en parte determinado no sólo por ‘el querer ser feliz’ (o la voluntad de ser feliz) sino que, también, por estructuras sociales”.

Se aprecian diferencias a nivel de grupos medios altos y bajos, no sólo en las preguntas de balance y satisfacción, sino también en la declaración de emociones. “En las declaración sobre preocupación y cansancio en las últimas dos semanas, en el grupo medio alto, un 25% reconoce que se ha sentido preocupado siempre o casi siempre, y en el grupo más bajo es de 45%”, indica Browne. Lo mismo ocurre con el cansancio, que muestra cifras de 28% y 39%, respectivamente.

En las emociones de carácter negativo es donde se dan esas diferencias más significativas. “Hay temas de actitud y apoyo social que ayudan a entender esto. De alguna forma está asociado no solo a un tema de ingresos. Es el dinero, es la educación pero no todo se explica de forma directa por el ingreso”, indica Browne

El NSE alto reporta niveles de satisfacción superior en todos los ámbitos respecto a sus contrapartes de NSE medio y bajo. El único punto en que la satisfacción parece ser más igualitaria, sostiene Mella, es respecto al uso del tiempo libre. “El desafío es que hayan políticas públicas que garanticen el mismo potencial de realización y calidad de vida a todos los ciudadanos. Es allí donde las demandas sociales como educación pública, gratuita y de calidad encuentran asidero”.

Wenceslao Unanue, profesor de la U. Adolfo Ibáñez y director del Instituto de Bienestar, señala que cuando la felicidad se orienta en aspectos externos, como el dinero, tiende a manifestarse menos satisfacción: “El dinero nunca es suficiente. Pero de los vínculos significativos no te agotas, y aumentan la satisfacción con la vida”.

El estudio, dice Unanue, entrega más información sobre lo desigual que es Chile. “Los más pobres son significativamente menos felices que los más ricos. Eso porque no pueden acceder a cubrir sus necesidades básicas, y no es solo un asunto de actitud”. Desigualdad que además implica menos redes de apoyo. El 63% del NSE alto se siente satisfecho con el apoyo de  su familia cuando tiene un problema, lo que en el NSE bajo llega a 45%.

El estudio muestra aspectos deficitarios, indica Martínez, pero la reflexión es positiva: hay una necesidad de cambiar la realidad. Junto con el Estado y las organizaciones cada persona tiene que asumir también su responsabilidad, aclara. “La felicidad está en las decisiones que uno toma en el día a día. Uno esperaría que el Estado permitiera tener más oportunidades, pero también es una opción personal”.

Mejores condiciones, dice, que se construyen junto a otros. “No solo la familia,  también con aquellos que son vínculos de calidad, hay que  darle importancia a los vínculos y cuidarlos”.

La importancia de la salud mental en el bienestar

¿Qué pasa con la salud mental? Es un aspecto al que no se le da gran relevancia, indica el economista Wenceslao Unanue. “En Chile los niveles de estrés y agotamiento van creciendo. Los recursos están designados a la salud física y la salud mental es el pariente pobre, pero su impacto es igual o más importante”.

El Barómetro de la Felicidad, indica que 37% de las personas admite que se sintió siempre o casi siempre preocupado en las últimas semanas. En el caso del cansancio, esa cifra es de 33%. Al observar por género, el cansancio es de 35% en hombres y 39% en mujeres.

Otro punto que el estudio muestra, que al ser consultados sobre qué tan preocupados se sienten las personas por las deudas, 37% dice estar muy preocupado o bastante preocupado. Lo que influye en la declaración de satisfacción con la vida: aquellos que perciben que su deuda es alta, su satisfacción con la vida es de 6,7 puntos.

Daniel Martínez, director del Instituto de Bienestar, resalta, que los problemas de salud mental son mucho más que una enfermad psiquiátrica, como la depresión, ansiedad, o los problemas de alcohol y drogas.

Se necesita, dice Martínez, un ambiente y sociedad que cuide a las personas. “En la sociedad actual vivimos aceleradamente. Las grandes decisiones se toman por cifras que van orientadas al crecimiento. Hoy tenemos buenas cifras de crecimiento, pero las cifras de salud mental también son importantes”.

El autocuidado emocional, aclara, es un aspecto fundamental para un desarrollo sustentable: “Cualquier decisión debería consultarse según si ayuda a la salud mental individual y colectiva. En Chile no hay una ley de salud mental, no hay exigencias estandarizadas, no es un aspecto transversal que deban considerar todas las políticas”.