6 beneficios de ser la única mujer en tu lugar de trabajo

¡Vivan las oficinas llenas de testosterona!

Vía UpsoCl

No sé si es por azares del destino o por la profesión que ejerzo, pero me ha tocado trabajar casi siempre con hombres. Debo confesar que en un inicio llegué a sentirme un poco extraña, pero con el tiempo he llegado a adaptarme y a amar a mis compañeros.

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Muchos de nosotros pasamos más horas en el trabajo que en casa. Por lo que creo importante hablar de esos compañeros de trabajo que se vuelven nuestra segunda familia. Aquí les dejo algunos beneficios de trabajar en una oficina llena de testosterona:

1. No hay drama

Los hombres son simples y por lo general no expresan sus sentimientos. Con ellos no tendrás que lidiar con alguna escenita de lágrimas porque se peleó con un jefe; con el drama mensual de apoyarlo porque ha discutido con su novia; mucho menos tendrás un enfrentamiento lleno de gritos. Los hombres procuran estar lo más lejos posible de cualquier problema.


2. No hay cambios de humor drásticos

Debido a que sus niveles de hormonas nunca varían mes con mes, es difícil que ellos sean cambiantes en sus emociones, pues no son víctimas de esa avalancha de hormonas que nos afecta a nosotras. Lo que hace más fáciles las relaciones.


3. La comunicación es simple y directa

Lo que te quieren decir, es eso y nada más. No hay trasfondo o segundas intenciones. Si logras entenderlos, verás que su mundo es conciso, de pocas palabras. Por lo tanto hay menos chismes y no hay tanta pérdida de tiempo en este tipo de comentarios negativos.

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4. Son amenos

Esto no quiere decir que las mujeres no seamos divertidas, pero ellos al ser diferentes a nosotras, ven de otra forma el mundo. Debo confesar que me he reído mucho con sus locuras y  aventuras, es enriquecedor conocer la forma en que piensan. Lo que me alarma, es que a ellos los veo reír más que a mis congéneres.


5. Tienen menos estrés

Estudios psicológicos han comprobado que los hombres, sobre todo aquellos que ocupan puestos altos de trabajo, se estresan menos que mujeres que desempeñan el mismo puesto. Menos estrés en la oficina es igual a un mejor ambiente de trabajo.


6. Hay menos críticas banales

Por lo general no verás a ningún hombre criticando el pantalón gris que trajo su compañero por segunda ocasión en la semana, mucho menos comentando sobre los kilos que ha subido el jefe (a menos que sean muchos y entonces ellos ya le hayan puesto algún apodo en relación a su nuevo peso).

No sé si en futuros trabajos tenga la dicha de trabajar con más hombres. Por el momento, sólo les doy las gracias a todos ellos; es una fortuna hacer lo que me apasiona con una familia tan masculina.