Si te vas a mochilear, mejor hazle el quite a los sacos de dormir de pluma

A los tres formatos clásicos se suma la novedad de los sacos con colchón incorporado; baratos no son, eso sí.

Vía Lun

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¿Cómo elijo?

De pluma o sintético. Grueso o delgado. Estas son las dos grandes interrogantes que un inexperto enfrenta al cimbrar un saco de dormir, implemento esencial ante vacaciones aventureras como acampar en la playa o mochila. Considerando que el mercado ofrece opciones desde $5.090 hasta $249.990, si uno no sabe del tema puede terminar bien perdido.

“Lo primero es saber para qué lo quieres”, dice de entrada Pelayo Herrera, de Límite Sur, expertos en equipos outdoor. “El gran problema de la gente es que busca el mentolatum; o sea, el saco que sirva para todo. Y si bien hay algunos que sí sirven para todo, son muy pocos y muy caros”, subraya.

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Claro, porque si pretender ir a mochilear al norte no te sirve un saco de montaña. “Y el de montaña no te sirve para la playa: como está diseñado para bajas temperaturas, vas a dormir mal y no usarás el saco”, advierte Herrera.

Tres tipos

Pablo Alvez, product manager de Easy, reduce a 3 las categorías de sacos de dormir:

  1. Camping: Pensado para climas templados, es incómodo para cargarlo a mano por tiempo prolongado. Generalmente es de forma rectangular, con o sin capucha y tiene un peso promedio de 1,5 a 2 kilos.
  2. Trekking: Aguanta temperaturas de -5 a 15 grados; es más pequeño y liviano e incluye capucha para evitar fugas de calor.
  3. Alta montaña: El más pro -soporta hasta 40 grados bajo cero- y el más caro también. “La industria outdoor ha invertido bastante para optimizar el peso y tamaño, ya que son sacos voluminosos y con un peso que va desde 1,3 a más de 2 kilos”, dice Alvez.

La novedad: con colchón

David Hormázabal, fundado de Rokum Outdoor, acaba de presentar un modelo de saco que incluye colchón infalible. Si bien este formato no es nuevo en el mundo, no se ha popularizado por asuntos de peso y comodidad de traslado.

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Hormázabal dice haber resuelto estos inconvenientes: “Es un solo bolso que se infla de dos formas: con el pie, presionando un bombín interno, o con una válvula que sirve para infladores manuales o eléctricos”. El emprendedor dice que su producto es la combinación ideal entre los sacos de montañismo y camping: “Tener la sensación de dormir en una cama tiene un costo, por eso es un poco más pesado que otros sacos de dormir. Yo tengo uno inflado hace 8 meses y el aire no se va. Las costuras son selladas y tiene una válvula especial que evita la salida del aire”, destaca.

Tanta calidad está directamente relacionada al precio. ¿Cuánto vale? Afírmese: desde $109.990 en Easy.

¿Y el relleno?

Con respecto al material de relleno, el mercado ofrece opciones de pluma y sintéticos. Y si bien la primera es más liviana y funciona mejor a bajas temperaturas, tiene varios contras. Por un lado, lo ideal es guardas estos sacos estirados horizontalmente (algo difícil si estás viajando); al compactarlos o colgarlos, las plumas suelen apelotonarse, lo mismo que si se exponen a la humedad. Y esa es una condición típica entre mochileros.

“Las fibras naturales son menos resistentes a la humedad. Las sintéticas resisten a la humedad. Las sintéticas resisten de mejor forma los climas húmedos y secos, manteniendo sus propiedades aislantes incluso si se mojan, y con un precio inferior el saco de pluma”, recalca Alvez, de Easy.

Además, hay reparos animalistas. “Es que las plumas para saco de dormir son de ganso o pato y se las sacan cuando el animal está vivo”, agrega Herrera, de Límite Sur.