¿Es el chistoso del grupo? Sepa si puede ganarse la vida como guionista de stand up comedy

Vía Lun

¿Fue el chistoso de su curso, distiende las reuniones de trabajo en el momento justo o hace reír a todos en asados o carretes? ¿Ha pensado que le podría ir bien piteando haciendo libretos para el tan de moda stand up? Sobrevivientes del medio dan consejos, pero, ojo, que la paga no siempre es para saltar de alegría.

O lo tiene o no lo tiene. La gracia es que se rían con uno, no de uno. Para el director del Instituto de Estudios Humorísticos de la Universidad Diego Portales, Rafael Gumucio, “el humor es una facultad innata, es como un defecto de nacimiento: se tiene o no. En mi caso siempre todos se reían de mi y de lo que hacía”. Luis Slimming, libretista de Edo Caroe, siempre fue el payaso en el colegio. “Era de los que molestaba a mi compañera que no tenía pechuga y le ponía de sobrenombre tétano”, relata.  En la universidad (es licenciado en matemáticas de la UC) Slimming siguió igual, por ejemplo chacoteando la clase al tirar una talla que le surgía cuando analizaban un teorema matemático.

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Bucee su vida y haga su rutina. Slimming conseja echarla mano a la vida misma: “Las peleas de celos con mi polo me han servido harto para las rutinas. Me refiero a la típica situación de cuando tratas de arreglarla y tu mina se enoja más. Ella ya entendió que es mi trabajo”. Iván Salas-Moya, guionista de la sección El Muro de Morandé con Compañía y quien trabajó con los Atletas de la Risa para el Festival de Viña del Mar 2013, relata que junto a su pareja, en el año 2013, “se nos quedó un hijo encerrado en el auto en pleno centro de Santiago. No le pasó nada, pero igual fue un momento de tensión. Finalmente, me sirvió para armar en la misma semana una rutina de El Muro”. Y la rompió.

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Otra cosa es quien va al frente. Simón Espinoza, quien estuvo en el equis de “El Club de la Comedia”, relata que “muchas veces la forma de presentar una rutina es más importante que cómo está escrita. Es fundamental el actor y conocer sus capacidades de interpretación”. Y agrega un dato para escoger al indicado: “Se dice que es muy bueno para un comediante ser feo porque se ve más vulnerable frente al público”. Aquí concuerda Slimming: “Benjamín Vicuña no puede subirse a un escenario y contar sus desgracias con las minas… Nadie le creería”.

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La importancia del “open mic”. Como en todo, hay trabajo, estudio y porfía de por medio, pero también una cuota de suerte. Slimming cuenta que el año 2012 participó una noche en un “open mic” (donde se invita a aficionados o profesionales a realizar un monólogo) en el bar Cachafaz. “Tuve mucha suerte porque justo en el público estaban los del programa “Coliseo romano” del Mega y me invitaron al casting”. En uno de los primeros capítulos salió eliminado porque se le olvidó la rutina, pero le ofrecieron quedarse dentro del grupo que escribía los guiones a los que seguían en competencia, como Edo Caroe. “Él no ganó el programa, pero seguimos trabajando haciendo eventos chicos. Yo que pensaba que yo sería profesor”, agrega.

Otra ruta es usar internet y aplanar calles. Simón Espinoza dice que “me hice conocido por las redes sociales, además de ir a bares donde se hacía stand up comedy. También le ayudó a escribir como periodista para “The Clinic”, “La Segunda” y tener el sitio www.envola.cl. Todos concuerdan que lo más útil para hacerse conocido es subir videos a YouTube y echarle mano a Twitter.

Y el estudio: luego de estudiar teatro Iván Salas-Moya pasó por uno de los cursos de guiones de teleserie de Canal 13, donde afinó la mano para el humor. Y dice que estuvo seis meses hinchando para que la producción de “Los Venegas” usara sus libretos, hasta que lo logró.

Con plata baila el monito. Los que parten en televisión ganan entre $500.000 y $1.000.000, cuentan Espinoza y Salas-Moya. Ángela Díaz Navarrete, asesora creativa de Arturo Ruiz Tagle, dice que “esta pega es bien ingrata porque nunca se sabe quién está detrás de los grandes comediantes”. Hay formas de cobrar, detalla: “Por ejemplo: el 10% cada vez que se presente la rutina, lo cual tiene la dificultad de ir controlando que efectivamente se cancele por presentación”. O un total que puede ir variando mucho: “Por alguien no tan conocido podrían ser $500.000 por 20 minutos de rutina”. En su caso, cuando recibe un encargo cobra 50% antes de la presentación y 50% después. Ahora, para tener un sueldo fijo es necesario ser parte de un equipo, “que es lo que hago con Ruiz Tagle”. En bares donde se hace stand up se paga normalmente por la cantidad de entradas vendidas y es muy raro que cuenten con dinero para además tener un libretista, relata Díaz.