Día de la mujer | Spa móvil va por Renca regaloneando a las vecinas

Durante marzo, un servicio gratuito de tratamientos de belleza recorrerá 17 puntos de la comuna, instalándose cada día en un lugar distinto.

Vía Lun

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Contentas y risueñas estaban ayer las vecinas del barrio Miraflores, de Renca, disfrutando de los cariños y atenciones que les daban en el Spa Móvil que la municipalidad les instaló con motivo del Día Internacional de la Mujer.

“Esta es una celebración que se extenderá por todo el mes, recorriendo 17 puntos de la comuna e instalándose cada día en un lugar distinto (informados por volantes y en las juntas de vecinos), para que todas puedan disfrutar de un tratamiento de belleza”, explicaba la alcaldesa Vicky Barahona.

Con la misión de dejar a las señoras o señoritas como verdaderas top model, dentro de una gran carpa infalible se instalarán seis stands, en los que se ofrecerá corte y peinado de cabello, aplicación de tintura, manicura, maquillaje, masajes y lectura de tarot. Los horarios: en la magna entre las 10 y las 2 y en la tarde de 3 a 5.

Totalmente relajada quedó Paola Enríquez, dueña de casa de 42 años quien, en manos de los masajistas, en cosa de minutos olvidó todas las preocupaciones del hogar, la limpieza y el orden. “La gente no entiende que ser dueña de casa, ver al marido y a los hijos, cuidar nietos y tener todo andando como relojito es muy estrenaste, por eso creo que este tipo de cosas son geniales, ya que de repente muchas de nosotras no siempre tenemos los recursos o el tiempo para hacernos ese cariñito que tanto nos falta”.

Lo mismo piensa Dina Acevedo, de 52 años y también dueña de casa, quien en el sector donde arreglaban las uñas, le comentaba a la manicurista que había dejado el almuerzo encaminado y había partido a darse un tiempo para ella. “Ojalá esto se repitiera en todas parte y fuera una vez al mes y no un mes al año, así una andaría siempre viéndose como nueva”, decía entre risas.

En el lugar también había varios hombres que, en su deber de maridos o pololos, no les quedó otra que acompañarlas y a la salida lanzar a sus mujeres los piropos correspondientes. Oscar Orellana, de 23 años, mientras esperaba a su señora moviendo para atrás y adelante el coche donde estaba su hija de cinco meses, comentaba que “me parece súper bien que tenga la oportunidad de hacer algo que la pone contenta y que además la hacer ver más bonita”.