El difícil y gratificante desafío de las prácticas laborales extendidas

Continuar con las prácticas profesionales mientras se vuelve a los estudios puede ser un momento de alto stress y dificultad para los estudiantes, pero quienes lo hacen voluntariamente es porque en su mayoría esperan tener mayores réditos y mejorar un poco su competitividad en un mundo cada vez más agresivo.

Vía Comunicado de Prensa

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No son pocos quienes hoy en día se inclinan por una extensión de las prácticas, pues las ventajas de esta decisión pasan por algo tan relevante como el crecimiento y desarrollo profesional del estudiante. Hoy en día el periodo de práctica es muy corto (2-3 meses es lo típico), por lo cual muchas veces no se alcanza a absorber el conocimiento suficiente para tener un acabado entendimiento del trabajo que se realiza, por lo que extender el periodo de práctica permitiría al alumno comprender en mayor profundidad su rol en la empresa y ser un mayor aporte en la organización.

Pero para realizar una extensión, o hacer una práctica mientras se vuelve a clases, hay que tener varias cosas en cuenta. Según Sofía Giraudo, COO & Founder de First Job, algunas de las más importantes son que “los practicantes no deben olvidar que siguen siendo estudiantes, por lo deben conversar con la jefatura los horarios de trabajo para compatibilizar los estudios y no disminuir el desempeño en ambos roles. Y por otro lado, es muy importante revisar la continuidad del seguro escolar que en muchas instituciones cubre sólo el periodo de práctica.

Ahora, también es importante la visión a futuro, la utilidad que esta práctica -y su extensión- pueda tener para cada estudiante. En ese sentido Sofía agrega que “los practicantes deben fijarse en que la continuidad en la empresa sea desafiante, es decir que puedan asumir nuevas responsabilidades o tareas ya que el objetivo principal es la experiencia y el aprendizaje, también que se mantengan o aumenten los beneficios y las remuneraciones. Y finalmente, conversar con sus jefaturas para saber si existe la posibilidad de quedarse en un plazo indefinido, luego de la práctica”.

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En cuanto a los pros y contra, según la COO & Founder de First Job “lo bueno es que tras esto, al egresar, el profesional ya contaría con una experiencia laboral más allá de su práctica por lo que tendría una ventaja con respecto a sus compañeros al momento de buscar trabajo en otra organización y por lo mismo sería más valorado por las empresas, aspirando a mejores posibilidades. Ahora, lo malo es que esto viene con una cuota de sacrificio importante, ya que el alumno tendrá que organizar mejor su tiempo entre estudios, trabajo y ocio, además de que en términos salariales es muy poco probable que reciba una gratificación distinta a la que ya percibía”.

De todas formas quienes no quieren continuar sus prácticas no tienen que preocuparse, muchas veces hay razones de mayor peso y bien justificadas para rechazar esta posibilidad, como la finalización de los estudios de pregrado, o que luego de realizar la práctica el alumno se dio cuenta que no era lo que buscaba, ya sea en término de las funciones a desempeñar, del rubro de empresa, del ambiente laboral o de las políticas de la empresa. Lo que sí se recomienda es tener muy clara la razón del rechazo, ser honesto al comunicarse con los supervisores de práctica y seguir manteniendo el contacto con ellos.

“Lo importante es tener claro que depende del alumno cuándo le acomode más hacer su práctica. En general, las mallas de las universidades están diseñadas para que la práctica se haga en verano pero muchas veces a los alumnos les acomoda terminar sus ramos y luego dedicarse en un 100% a su práctica o hacerla en el año de manera part-time si la empresa lo permite”, señala Sofía.

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Por otro lado, la continuidad de un alumno en una práctica -más allá de su desempeño laboral-, depende de las políticas internas de la empresa, es decir, si existen los recursos necesarios para asegurar su continuidad en la empresa o si se tiene un programa definido de desarrollo de los mejores practicantes. En algunas empresas, muchas veces el supervisor directo puede valorar mucho el trabajo de su practicante y puede desear que continúe pero la empresa no tiene las vacantes disponibles para ello. Por lo que es importante ser transparentes en ese sentido con el alumno, y al mismo tiempo estos deben consultar las condiciones dadas desde un principio.

 

*Según los datos de First Job, hoy en día los practicantes más requeridos son los de las carreras de Ingeniería Comercial, Ingeniería Civil industrial, Administración en general, Periodismo, Publicidad y Psicología.

*En cuanto al perfil más buscado, en general debe ser gente motivada por trabajar en la empresa, comprometida y responsable, que idealmente hayan hecho más que estudiar en la universidad como por ejemplo que hayan participado en el Centro de Alumnos o tengan experiencia en trabajos part-time.