Cómo enfrentar el ser el más “viejo” de la oficina

Experto subraya que la propia persona que es mayor al resto de su equipo de trabajo, “debe ser capaz de valorar su experiencia y desde ahí aportar al equipo”.

Vía DiarioPyme

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Foto: Getty Images.
Al interior de los equipos de trabajo generalmente deben congeniar profesionales de distintas edades y generaciones, teniendo que lidiar muchas veces con diferentes visiones y posturas laborales propias de la edad y experiencias en pos de una mayor productividad y resultados positivos.
Actualmente las organizaciones están conformadas por trabajadores cada vez más jóvenes y competitivos, por lo que quienes tengan más edad en estos grupos podrían sentirse desplazados, fuera de lugar o no tomados en cuenta frente al resto.
Un factor que se debe tener presente en estas situaciones es la cultura de la organización, la cual puede promover la integración de personas de diversas edades o dificultarla. Desde esa perspectiva, las personas que ejercen roles de liderazgo o jefaturas al interior de las empresas deben considerar qué están haciendo para construir espacios más acogedores de trabajo.
En ese sentido, Isaías Sharon, psicólogo laboral y director ejecutivo de Smart Coach, “efectivamente en todo grupo humano quienes ejercen el liderazgo tienen un rol fundamental en la unión y cohesión de los miembros de ese equipo, por lo que son las jefaturas los primeros responsables de promover un buen clima de trabajo”.
En el mismo sentido, apunta que la propia persona que es mayor al resto de su equipo de trabajo,debe ser capaz de valorar su experiencia y desde ahí aportar al equipo, sin ánimo de imponer una forma de trabajar, sino que sumando soluciones a las situaciones del día a día, lo que permite generar una forma positiva de ser valorado e integrado a un equipo de personas más jóvenes”.
Asimismo, Sharon cree que es importante que este trabajador pueda “identificar si la propia incomodidad es por un asunto personal o si es el resto quienes hacen cosas que incomodan directamente, de manera de gestionarlas y transformar el espacio de trabajo en algo agradable”.
“Siempre ser personas auténticas y no comenzar a actuar un personaje para agradar o ser aceptado en el espacio laboral”, es lo que aconseja el especialista, quien añade que  “una manera de integrarse es manifestarse abiertamente en las comunicaciones cotidianas para permitir conocer al resto y que los demás lo conozcan a uno”, porque asegura que “gran parte de las distancias en las relaciones pasa por la falta de información sobre las demás personas”.
Por otro lado, lo que este tipo de profesional debería evitar decir o hacer en la oficina “es tener una crítica a la forma en que las personas hacen sus labores argumentando tener la razón y el resto estar equivocados, ya que puede ser muy contraproducente”.
Si bien apunta a que esta actitud no es algo exclusivo de las personas mayores, Sharon hace hincapié en que “es importante ser asertivos al momento de plantear visiones divergentes y nuevas formas de hacer el trabajo que se les encarga. Además, debe proponer soluciones colaborativas y brindar la experiencia como un apoyo al desarrollo de todos los miembros del equipo y no algo que sea amenazante o moleste.