5 consejos para sobrevivir a tu primer trabajo como jefe

Vía WoomUp

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Según un estudio realizado por la empresa de recursos humanos DDI y “The Conference Board” las compañías que tienen mejores resultados son aquellas empresas que tienen un mayor número de mujeres en roles de liderazgo. Según este estudio, las empresas en el 20% más alto en término de resultados cuentan con un 27% de líderes mujeres. Por otro lado, las empresas que se encuentran en el 20% más bajo, solo un 19% de sus líderes son mujeres.

Ahora, no todo es color de rosas. Este mismo estudio demostró que cuando se les pide a las personas evaluar su propio desempeño el número de mujeres que se considera dentro del 5% mejor es mucho más bajo que el masculino.

En conclusión: las empresas se benefician enormemente cuando tienen jefas mujeres pero lamentablemente las mujeres no tienen la suficiente confianza para liderar. Estos consejos te ayudarán a fortalecer la confianza y crecer como nueva líder:

5 consejos para ayudar a las nuevas jefas a ser exitosas:

1. No pienses en tu desempeño:

Tampoco tienes que ser irresponsable pero no te obsesiones con el tema. Preocuparte mucho sobre cómo lo estás haciendo es caer en algo que los psicólogos llaman “mentalidad de desempeño” que es cuando te ves trabada en un círculo viciosa en que te sientes limitada y que no tienes los recursos suficientes para tener éxito.

En lugar de pensar todo el tiempo en resultados y desempeño, cambia la mentalidad y ve cada desafío como una oportunidad de aprender algo nuevo y de interactuar con tu equipo.

 

2. Busca un equilibrio entre confianza y humildad

Cuando te ascienden por sobre tus pares puede que hay algo de incomodidad en el ambiente. Por un lado quieres probar que eres la adecuada para este nuevo cargo, pero es importante recordar que tu nuevo cargo no te entrega habilidades de liderazgo de forma automática.

Lo mejor que puedes hacer es recibir este ascenso con mucha humildad y con una mentalidad abierta para aprender. Los mejores líderes son los que logran entender que no son los más inteligentes en la sala. No es tu trabajo tener siempre la respuesta correcta o el mejor plan, tu trabajo es sacar lo mejor de cada persona en tu equipo.

 

3. Realiza una evaluación personal honesta

Antes de que realmente puedas comenzar a ver los resultados del nuevo cargo, tienes que saber cuáles son tus fortalezas y debilidades como líder. La mayoría de las personas sobreestima sus capacidades o comenten el error de no pedir ayuda.

La mejor forma de identificar tus habilidades es comenzar por preguntarte cuáles son las tareas que te resultan más difíciles o más ajenas. Probablemente éstas son en las que eres más débil. De ser así rodéate de gente que complemente tus debilidades y que haga más fuertes tus fortalezas.

 

4. Entiende que tu no eres la única que está pasando por un cambio

Es fácil olvidar que tu equipo también está pasando por un cambio importante: se están acostumbrando a un nuevo estilo de liderazgo que no conocían.

Trata de no cambiar todos los procesos y estructuras que había de forma inmediata. En lugar de esto, dale la oportunidad a tu equipo a que te conozcan y se adapten a tu estilo. Inclúyelos en las decisiones y pide su opinión al minuto de hacer cambios drásticos.

Tómate el tiempo de conocer a cada uno de las personas en tu equipo de forma personal y pregúntales cuáles son sus metas profesionales y personales. Así sabrás qué es lo que los motiva y cómo puedes ayudarlos a crecer.

 

 5. Aprende a estar cómoda en las situaciones incómodas

Ser jefe es estar constantemente enfrentado a situaciones incómodas. Ya sea entregar feedback negativo, despedir a alguien o tomar decisiones que no son muy populares pero que son lo mejor para la empresa. En resumen, estar en situaciones incómodas es ahora parte de tu trabajo.

Como cualquier persona tendemos a evitar estas situaciones para no sentirnos sobrepasados o peor aun, sentir que no caemos bien.

Para fortalecer tu tolerancia a estas situaciones la clave está en prepararlas anticipadamente. Prueba practicando las conversaciones o anotando en un papel algunos puntos que quieres reforzar en la conversación para que no te olvides. Y recuerda que muchas veces tener conversaciones difíciles es como tirarse a una piscina de agua fría, si te quedas en el borde por mucho tiempo solo te volverás loca pensando en lo fría que está y lo mal que lo vas a pasar. A veces solo hay que dar ese primer paso.