La otra bolsa del empaque: el lado B de un trabajo fantasma ante el sistema

“Defensa de empaquetadores“, ha ganado aproximadamente 40 demandas de remuneración para trabajadores despedidos hasta por 13 millones, argumentando que los supermercados ignoran la relación laboral, y el Código del Trabajo.

Vía LaCoyuntura

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Se trata de jóvenes, en su mayoría universitarios, protagonistas del último paso cada vez que se realiza una compra en el supermercado. La empresa delega al cliente pagar el trabajo del empaquetador cuando deja una propina. Esto es una infracción al Código del Trabajo según la organización “Defensa de Empaquetadores”, que desde 2010 viene ganando demandas de hasta 13 millones de pesos, en favor de empaquetadores despedidos.

Son dos hermanos ex empaquetadores, y actualmente ejercen su carrera de derecho. En 2010 fueron despedidos del supermercado Santa Isabel de Tobalaba, por cuestionar el pago que debían efectuar cada turno. Fue entonces que Neftalí Lorca y su hermano dieron inicio a esta organización que hasta hoy han ganado aproximadamente 40 demandas a supermercados por no compensación a empaquetadores.

Esta compensación económica, corresponde a la indemnización por años de servicio que cualquier trabajador en Chile recibe. Ahora, ¿Por qué un empaque no debiera recibirla? ¿Es que no existe relación laboral entre el empaque y el supermercado? ¿Debiera existir un contrato?

“Contrato individual de trabajo es una convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan recíprocamente, éste a prestar servicios personales bajo dependencia y subordinación del primero, y aquél a pagar por estos servicios una remuneración determinada.”

Además, “toda prestación de servicios en los términos señalados en el artículo anterior, hace presumir la existencia de un contrato de trabajo.”

El mismo Neftalí Lorca explica estos artículos, y señaló que el contrato de trabajo es consensuado, es decir, consta de un acuerdo de dos partes (empleador-empleado) sea o no plasmado en un papel. Esto implica los derechos mínimos de todo trabajador incluso subcontratado en Chile, lo que contempla sueldo mínimo, cotizaciones, previsión social, entre otros. Además, la dependencia y subordinación entre el empaquetador y encargado o jefe de local, constituye una relación laboral lo que respalda aún más esta batería de derechos mínimos.

Existen empresas, agencias y fundaciones que reclutan para el trabajo a estudiantes universitarios en su mayoría, tales como “Unidos en Red”, “Sueños en Red”, “Everest” y antiguamente “Soeus”. Estas tienen un uniforme distintivo, que el trabajador debe comprar, por determinados valores, que van desde los 5 mil hasta, en los casos más extremos, 18 mil pesos. Los valores del turno también varían, desde los 300 hasta los 1000 pesos.

Ley de empaques. ¿Necesaria?

En 2011, un grupo de senadores impulsaron un Proyecto de ley, iniciado en Moción de los, en ese entonces, senadores Bianchi, Rincón y Chahuán, Gómez y Muñoz Aburto, sobre derechos de empaquetadores de supermercados u otros establecimientos comerciales. Todo en marco de un año donde se discutía si la actividad constituía una relación laboral.

Lorca plantea que no se hace necesaria una Ley de Empaques, si la legislación del código del trabajo ya establece la calidad del vínculo. “EXISTE RELACIÓN LABORAL, así lo han señalado los Tribunales Laborales del país, en las sentencias favorables que tenemos en el caso de muchos empaquetadores. Unan sus fuerzas, valoren su trabajo, y sean conscientes del importante rol que juegan dentro del proceso productivo en las ventas de cada uno de los Supermercados donde trabajan”.

Marcelo Quezada, estudiante de administración pública y encargado de empaquetadores del supermercado Líder de Av. General Velázquez, platea su punto de vista y explica la forma general en que se organizan los empaquetadores en cada local. El propinero, en la mayoría de los casos, toma turnos de tres horas y media en una plataforma web o grupo de Facebook. En el caso del local ubicado en Estación Central, la organización es independiente (en las formalidades) de Wallmart y agencias subcontratistas, buscando constituirse como cooperativa a través de las gestiones de este encargado con el Ministerio de Economía y del Trabajo.

¿Qué implica convertirse en una cooperativa?

Según Quezada, “la figura y el modelo de empaquetadores dejan de depender de una persona o varias que tengan relaciones con funcionarios de la empresa. Se pasa a hablar de instituciones que están en acuerdo escrito o tácito de funcionamiento.

Implicancias legales: LOS EMPAQUES TENDRÍAN RECONOCIMIENTO LEGAL Y ESTO TRAERÍA DERECHOS Y RESPONSABILIDADES QUE FORTALECERÍAN EL MODELO. JAMÁS VERÍAMOS NUEVAMENTE EL DESPIDO MASIVO DE EMPAQUES O EMPRESAS INVOLUCRÁNDOSE EN EL FUNCIONAMIENTO DEL MODELO. EL SUPERMERCADO PODRÍA PROPONER CAMBIOS, PERO JAMÁS EXIGIR DESPIDOS DE COMPAÑEROS POR NO HACER COSAS A SU MANERA.

Concientización del mismo grupo sobre lo importante de la función tanto en su operación como en sus beneficios. Al igual que una empresa o sindicato nos veríamos en la obligación de ser más incumbentes en el trabajo planificar actividades, funcionamiento y estar pendientes de lo que sucede con nuestras plazas laborales. Ya no solo sería asistir a un par de turnos, sino que también participar en todo lo que conlleva pertenecer a una sistema, inclusive la autoevaluación de nuestros pasos”.

Al ser una institución legal algo gravitante, es que podríamos acceder a fondos públicos y no depender más de las cuotas de los empaques para el sostén del sistema. Se podría concursar para compra de uniformes, financiamiento de soporte técnico e infraestructura para la sala de empaques etc.

¿Y las becas?

Otra situación es que los empaquetadores universitarios perciben que empleo acomoda, por el vínculo informal, el acceso a beneficios de arancel y otros en sus casas de estudio. Al no imponer en cajas de compensación y otras condiciones, el trabajo no estaría obligado a aparecer en fichas de acreditación socioeconómica lo que permite al estudiante estar dentro de los quintiles que acceden a las becas.

Respecto a esta situación, Neftalí plantea que “si bien es una situación anexa, se trata de la trampa de un sistema laboral, que denota además las irregularidades del educacional y de lo poco conectadas que se encuentran, cuando en su mayoría éstas preparan a sus estudiantes para el mismo mundo del trabajo”.

Las diferentes posturas dan como resultado un escenario que se mantiene. Solo quienes denuncian con este grupo, acceden al proceso de demanda que puede repercutir en la indemnización de los supermercados a sus ex empaques. Mientras tanto, el gran grueso depende de la propina que la propia empresa delega pagar al cliente, asegurándole solamente un espacio al trabajador que muchas veces no cuenta con un lugar donde guardar sus pertenencias y que derechamente, en los casos extremos, le paga al encargado una cuota por el turno. Cuota que rara vez repercute en sus condiciones laborales.

Defensa de Empaquetadores está convencido que el Supermercado debiera reconocer la relación directa y contractual con sus trabajadores. Para algunos de estos, el contrato implica que los supermercados establezcan condiciones que coartarían la independencia y posibilidad de acceder a beneficios de un sistema educacional que, por lo visto, demuestra estar poco vinculado con el complejo mundo del trabajo.