Ante la expansión de la economía, se verifica un fenómeno que está lejos de irse como parte del panorama laboral nacional actual, que es que muchos profesionales y técnicos superiores no encuentran un empleo digno, o si consiguen hacerlo, es con un gran esfuerzo para muchas veces no hallar el trabajo deseado.
Esta realidad es la que enfrentan los “cesantes ilustrados”, que a mi juicio es una componente importante de los niveles de cesantía, la que se podría denominar la cesantía dura que permanece en el tiempo, aunque la situación económica del país es promisoria. Básicamente esto se produce, haciendo un análisis muy simple, en que no hay correlación entre la oferta y la demanda para este segmento del mundo laboral.
Como anécdota, siempre se hacía el siguiente chiste de humor negro (o realista a final de cuentas) cuando me preguntaban por mi profesión. Hay que comprender que en el contexto en que se aplicaba no es el actual, pero igual se entiende. Conversando con alguien, le contaba que soy biólogo y el primer comentario que me hacía era: “ah, entonces tu futuro es de vendedor de zapatos o de celular en una multitienda”. Claro que no me causaba gracia, pero graficaba la triste realidad. Tantos años quemándonos las pestañas estudiando, leyendo complejos “papers”… ¿para llegar a eso?
La alternativa a esto son los postgrados, pero si se nos ha pasado el tiempo mandando currículum como autómatas a diestra y siniestra, sin ver frutos a eso, o en el mejor de los casos a pequeños trabajitos, cuando intentamos la alternativa del postgrado, asumiendo el alto costo y tiempo invertido, después sucede que no nos podemos insertar en el mundo laboral, porque no tenemos un buen currículum y ya estamos “viejos”, aunque recién hayamos pasado los 35 años.
Sin dar recetas por donde pasa la solución, pues no soy especialista en el área, me quedo con las conclusiones que sacaba Fernando Paulsen en el programa “Tolerancia Cero”, donde decía que la solución a la crisis educacional universitaria pasaría en parte por hacer una fuerte regulación de las carreras existentes, para limitar la producción de tantos profesionales cuyo futuro es incierto, con lo cual habría que eliminar a muchas universidades mediocres, para realmente velar por la calidad de los profesionales y asegurarles un mercado, pues ellos tendrán la competencia académica para éste.
Así como existen las bolsas de empleo, que es súper bueno que existan, también debieran existir asociaciones de desempleados, donde ellos puedan agruparse, compartir opiniones, inquietudes y así sentirse un poco menos abandonados, y porqué no, entre todos, generar la capacidad de idear negocios, planes de trabajo para conseguir el anhelado empleo, pues la unión espontánea ante la adversidad genera las fuerzas para salir adelante.
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Alan Gibson Grandela
MSc (C) en Acuicultura
Universidad Catolica del Norte
COQUIMBO
