Uno de los lugares comunes sobre el trabajo y la productividad es aquel que nos dice que el aburrimiento es malo: madre de todos los vicio y de la inoperatividad. Sin embargo, recientes estudios nos revelan quees muy probable que el aburrimiento sea el motor de la creatividad
Defensa contra el exceso de información
Según un estudio difundido por The New York Times, el aburrimiento es una espacie de “cortafuegos” mental. Ante un problema, lo primero que nos agobia es el caudal de información que parece estar relacionado con él. Al aburrirnos, cortamos el flujo de información que procesamos, y nos preparamos para ser más efectivos en la selección de los materiales que son significativos, mientras descartamos los que no lo son.
Un eliminador de spam mental
Según estudios en diversos campos, que van desde la neurocirugía hasta la psicología del aprendizaje, el aburrimiento es una herramienta que usa el cerebro para prepararse para una tarea que asume mayor: es como si preparase sus filtros contra el spam. Cuando entramos en el aburrimiento, lo hacemos en un trance que nos evita distracciones, y nos permite rebootear para ser más creativos al enfocarnos sólo en lo que importa.
Cómo aprovechar el aburrimiento
Luego entonces, lo mejor para ser creativo es provocar el aburrimiento: separarse de Internet, de la música, del teléfono… y provocar ese trance en el que nos enfrentamos a las posibles soluciones para un problema, y descartar hasta elegir sólo la más atractiva.
