[box type=»shadow» ] Aunque muchos son los factores que en general inciden en la decisión final de renunciar a un trabajo, los especialistas en recursos humanos coinciden en que muchas veces se pierde la estabilidad laboral conseguida por factores externos, que pueden tener fácil solución. Tras un análisis de riesgos, los expertos coinciden en que habría que sopesar cinco aspectos fundamentales antes de firmar la carta de renuncia.[/box]
El sueldo es más alto…
Si el sueldo en la nueva empresa es algo mejor o más alto puede ser importante, pero no lo único importante. «Que la nueva empresa le ofrezca más dinero por los mismos servicios podría generar en el trabajador un poco de felicidad y motivación a corto plazo, pero el dinero no es el único factor a considerar cuando se sale de una empresa», dice Mattson.
Por ejemplo, si sus horarios van a ser peores, este trabajo le supondrá un mayor esfuerzo. Piense que no le ofrecerán más dinero sin sacar algo a cambio.
También puede tener un nuevo jefe incompetente, que sus compañeros de trabajo tengan una relación más bien tensa o que su viaje camino a casa sea del doble de tiempo. Piense que, por tanto, la subida en su paga vendrá acompañada de un exceso de presión.
Si usted odia a su jefe directo…
Recuerde que hay maneras de gestionar, con recursos humanos, su transición a un nuevo departamento o grupo, si fuera necesario.
«Si la cultura de la empresa encaja con su pensamiento y ama su trabajo, si además sus compañeros son fabulosos, considere quedarse. Si no, se habrá marchado sólo por incompatibilidad de caracteres y habrá perdido mucho más de lo que deja atrás», sugiere Mattson.
Su antiguo jefe quiere que se una a él en una nueva empresa…
Es bien sabido que los jefes de equipo, tras marcharse a una nueva empresa, suelen llamar a sus empleados de confianza para contar con ellos entre sus filas. Que le encantase trabajar para esa persona antes de que ésta saliera de su compañía actual, eso no significa que la historia se repita en el nuevo empleo.
Aunque todavía tenga una gran relación de trabajo con este antiguo superior, recuerde que estaría trabajando para la nueva empresa, no para un individuo en concreto, es decir, las condiciones serán otras aunque bajo la misma directriz. «Si volviera a marcharse su jefe, plantéese: ¿le gustaría quedarse a trabajar para esta nueva empresa?», plantea Mattson.
Es un “te harás de oro rápidamente»
Si la nueva oferta de trabajo parece demasiado buena comopara ser verdad, podría ser que no lo sea tanto. También puede considerar trabajar en la nueva empresa con su ex-jefe siendo usted una especie de consultor, y mantener su trabajo actual hasta que el más nuevo se vuelva más estable. De esta manera usted podrá saber si merece la pena, y si es una empresa sólida.
¿Quiere renunciar a su empleo, y cada minuto que pasa lo desea más?
Si realmente le da miedo ir a la oficina todos los días, usted debe comenzar a buscar un nuevo trabajo, lo que no significa que deba abandonar su empresa sin tener antes otras posibilidades.
«A menos que tenga ahorros suficientes para al menos seis meses… manténgase en pie y dando lo mejor de sí, siendo consciente de que su labor lleva dinero a casa y le permite salir adelante», dice Mattson. Y si finalmente decide irse, centre su pensamiento profundo en que lo que hace le ayudará a encontrar el siguiente trabajo perfecto. Arriesgue, pero antes medítelo.
