Definitivamente el dinero no lo es todo en la vida.
Vía askmen
Constantemente estamos en la búsqueda de tener siempre más, ya sea dinero, éxito, propiedades, autos, entre otras cosas. Sin embargo, el dinero no lo es todo y esto lo comprueba el millonario Mazzi Dumato, de 38 años, quién regaló toda su fortuna y vive con lo mínimo indispensable.
En un reportaje realizado por Yahoo México, quién entrevistó a este hombre sencillo y altruista, nos permitió conocer la razón que lo llevó a tomar la decisión.
«Cuando tenía 23 años abrí mi primera empresa en Dubái, de diseño web, luego una agencia de marcas y una de bienes raíces. Mi único objetivo era ser millonario, tener el dinero suficiente para no preocuparme por eso», comentó Mazzi Dumato en una entrevista.
Y sin más, el objetivo que se propuso lo logró de manera rápida pues siete años después ya varias propiedades, entre otros lujos sin encontrarle sentido a la vida.
Al cumplir los 30 años, Mazzi se compró un Ferrari y pensó que en ese momento había logrado todo lo que buscaba. Sin embargo, dos semanas después, al salir de una fiesta en Dubái, se quedó dormido al volante y ocasionó un choque en cadena.
Esto hizo que fuera apresado y enviado a prisión. Tras las rejas comenzó a reflexionar sobre la riqueza material y pensó: “esto es todo lo que tengo ahora. Me han quitado mi libertad y solo poseo una almohada y una cama”, afirmó.
Cuando fue liberado, Mazzi Dumato decidió dejarlo todo, se desligó de sus compañías y emprendió un viaje por el mundo. Al llegar a Brasil encontró al amor de su vida, Milena Paese, quien a pesar de tener leucemia se había ido de voluntaria al Congo, África. El ejemplo de solidaridad de ella le impactó tanto a Dumato, que prometió dedicar su vida a los necesitados.
Tiempo después se casaron y comenzaron a ayudar a una organización benéfica en la República Dominicana. Sin embargo, a Milena le detectaron cáncer de mama. Dumato gastó mucho en tratamientos e investigación y al final logró curar a su esposa. Por lo que decidió invertir su fortuna en crear tres centros tratamiento que pudieran darle atención a las personas de escasos recursos.
Impulsándolos a través de un restaurante que abrió en Ecuador llamado: United Falafel Organization y con el sitio Spice of My People vende artesanías de tribus, a las que también ayuda.