Desarrollo profesional, estudiar después de los 40

Estudios neurocientíficos han establecido que no existe una edad límite  para aprender. Sin duda, esto resulta un gran aliciente para aquellos  que se encaminan a las cuatro décadas de vida y que aún conservan el  deseo de seguir desarrollándose.

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El tomar apuntes, asistir a clases, rendir exámenes, presentar trabajos son situaciones que la mayoría de los chilenos vive en promedio durante unos 18 años de su vida. Para algunos el extender esa experiencia, a través de un postgrado, surge de la necesidad de perfeccionarse en un área o materia y, por lo general, la decisión se toma tan solo un par de años luego de egresar de la universidad. Pero, ¿qué pasa con aquellos que han desarrollado una carrera profesional y que buscan seguir progresando o actualizar sus conocimientos iniciados los 40?
Lo cierto es que el mercado laboral es cada vez más competitivo y ya no basta con poseer una vasta experiencia laboral para acceder a ascensos o mejoras dentro de las empresas. Esto coincide con que a esa edad la mayoría de las personas se autoevalúan para establecer si han logrado la totalidad o una parte de los objetivos que se trazaron una vez que obtuvieron su título. Es por eso que muchos deciden inscribirse en doctorados o magísteres con la intensión de adquirir nuevas herramientas que le permitan enfrentar de mejor manera nuevos desafíos.

No todas las razones son 100% validas

De hecho los expertos han establecido cinco razones por las que alguien de 40 años o más volvería a una sala de clases. La primera es acceder a formación adicional para estar mejor situado ante la posibilidad de escalar a puestos de mayor importancia dentro de la compañía. A eso se debe sumar la necesidad de formarse para cambiar de sector o de estar al día respecto a los últimos avances de su rubro. Otro factor que puede motivar el regreso a estudiar es el deseo de reinventarse, lo que se da mucho en aquellos con espíritu emprendedor, o conocer personas nuevas que potencien la red de contactos.

Sin embargo, desde el mundo académico advierten que pensar en un tomar cursos de postgrado sólo por el interés de acceder a mejores puestos o porque urge dar un golpe de timón a nuestras vidas profesionales no son las razones más acertadas, entendiendo que un postgrado no garantiza en un cien por ciento el lograr un ascenso, ni tampoco son la solución para aquellos que se han quedado sin trabajo y buscan entrar a otros empleos para los que no están preparados. Esto porque pasado los cuarenta el tiempo para capitalizar la inversión de un magíster o doctorado es menor.

A más años, más concentrados en lo medular

Visto desde el punto de vista médico, no existen impedimentos para los que tienen cuarenta años o más, que deseen retomar los estudios. Al menos así lo refleja un estudio fechado en 2008 y publicado por el Journal of Cognitive Neurosciencie, de hecho afirma que la principal ventaja de los cerebros adultos es su capacidad de reconocer ideas centrales y perspectivas completas de forma rápida. Esto se conoce como ‘inteligencia cristalizada’ la que se caracteriza también por el uso de un vocabulario rico en términos. Según la neurociencia no hay una edad específica para el desarrollo humano ya que el aprendizaje es un proceso continuo y acumulativo. Esto lleva a plantear que entre más se estudia se incrementan las posibilidades de ser personas autónomas con una gran red de amigos y una mejor salud física y mental.

Una visión desde las universidades

Para la directora de postgrados de la Universidad de Concepción, Ximena García “al momento de decidir seguir estudiando, se responde a una inquietud intelectual y a la necesidad de ir más allá en lo profesional. Pero también se necesita que el mercado laboral reconozca el esfuerzo, lo cual no es  inmediato. Hoy se ve un progreso porque las personas buscan asumir nuevos desafíos con más rapidez y también hay mayor poder crítico y analítico”.

A su vez, el director de postgrado de la Universidad del Bío Bío, Jaime Rebolledo, está convencido que el renovar conocimientos abre la puerta a una mayor empleabilidad y mejores remuneraciones. “La velocidad en el cambio de la información y el avance del conocimiento, la ciencia y la tecnología dejan obsoletos en el corto plazo los aprendizajes adquiridos, por lo que los profesionales requieren de mayores estudios para mejorar su condición y estatus laboral”, concluye.