Es evidente que estamos sufriendo un cambio de paradigma laboral, hay trabajo suficiente en nuestro país, pero uno no sabe ya ni a qué postular: trabajos con líneas estratégicas difusas, remuneraciones bajas, pocas promesas de posicionamiento claro en la empresa, promesas que a estas alturas ya ni nos planteamos sobre su veracidad, frente a muy buenas ofertas con las que no estamos seguros de si estaremos al nivel. Bueno, no quiero exagerar, hay de todo en esta vida, pero yo siempre fui muy de dicotomías.
Todo cambia, y por tanto, nosotros tenemos que cambiar (lo siento, pero es así, las empresas no lo van a hacer por ti) para poder hacernos un hueco en el terreno laboral. Lo primero que hacemos al sentarnos delante de un pc de escritorio, dispuestos a postular, es pensar que debemos adaptar nuestro currículum a cientos de empresas, y elaborar uno personalizado para cada una. Y es cierto, muy buena idea. Pero, ¿qué tal si arriesgamos?
Pese a no tener una vasta experiencia como para aconsejar libremente con la total seguridad de estar en lo cierto, dado que llevo pocos años incorporada al mercado laboral de una manera «constante» comparándome con otros; he podido observar «superhéroes laborales«. Si, si, superhéroes. El perfil de esta especie de trabajador es el de decisión, extroversión, valentía y atrevimiento. Y no hablo de los emprendedores ¿Busco empleo pero no hay un hueco para mí o no me adapto a las postulaciones que oferta la empresa? ¡Creo mi puesto de trabajo!
La verdad que no sabría responder a quién me pregunte, cuáles son los trucos o tips para esta audacia, pero creo poder entrever que es algo así como el emprendimiento, hay que buscar los huecos en el sistema. Es decir, ¿eres Ingeniero y buscan tu perfil? Quizá no quieran contratarte porque ni siquiera saben si eres el adecuado, pero ¿por qué no adelantarte a investigar la empresa y hacerles una propuesta?
– «He estado investigando sobre su empresa y yo haría esto y esto, para así incrementar las ventas» Puede que llamen a seguridad, o puede que el que te escuche se quede con tu propuesta y te la copie, pero lo más seguro, es que se queden con tu cara y tu currículum y te tengan en cuenta. Porque hoy en día lo que cuenta son los trabajadores activos y que crezcan con la empresa, y no tras ella. Con esto siempre me acuerdo de un cómico español, Goyo Jiménez, que cuándo tiene que explicar algo dice: «No lo digo, lo hago«. Seamos esa palabra que está tan de moda: ¡Proactivos!
Todo esto que estoy contando no es que me lo haya inventado yo, no soy tan ingeniosa, es que lo he visto en primera persona y me he quedado bastante impactada y envidiosa de no haberlo inventado yo. Creo que si algún día me quedo sin empleo y tengo que buscar intentaré ponerme el traje de superheroína, o de supervillana, depende de la empresa…
Ana Lorena Prego,
Observadora y a veces Diseñadora.
