Es habitual ver restos de computadores viejos en nuestros departamentos, sigilosamente van apareciendo teclados, pantallas, aquel mouse inalámbrico que dejo de funcionar por alguna razón. Vamos acumulando poco a poco nuestros viejos artículos electrónicos o simplemente los desechamos en la basura.
El pasado 30 de enero la Fundación Chilecenter se encargó de reunir y exportar gran parte de esos residuos electrónicos, con el fin de que en un futuro sea reutilizado o reciclado. En este primer envío a Bélgica se alcanzó un cargamento de 5 toneladas solo en placas madres.
Entre los materiales enviados se encuentran: Placas de medio grado (Printed circuit boards Medium Grade 4,6 t.), y placas de alto grado (Printed circuit boards High Grade 4,7 t.).
Desde 2009, Chilenter está gestionando residuos electrónicos con fines sociales y medioambientales, definiendo como misión el «fomentar la educación y uso social de las tecnologías, construyendo capacidades para mejorar la calidad de vida de las comunidades que se encuentran en la periferia tecnológica, orquestando la recolección y transformación sustentable e innovadora de los residuos electrónicos».
Además del manejo de residuos electrónicos, la fundación sin fines de lucros se encarga de dotar de equipamiento computacional a establecimientos educacionales y organizaciones con acceso restringido a estas tecnologías.
El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señaló en 2010 que en el mundo se generan 40 millones de toneladas de basura electrónica al año y que el volumen de la chatarra electrónica crece entre un 16% y un 28% cada cinco años, el triple que la basura domiciliaria.
En países como India y China se calcula que la basura generada solo por los ordenadores en desuso aumentará un 500% en la próxima década.
Se debe recordar cuando estos aparatos se desechan, se convierten en unos residuos muy contaminantes. La inmensa mayoría contiene sustancias como bromo, cadmio, fósforo o mercurio que pueden ser muy dañinos para la salud y el medio ambiente. Está estudiado que el fósforo de un televisor puede contaminar hasta 80.000 litros de agua o que un frigorífico mal reciclado emite a la atmósfera gases de efecto invernadero (GEI) equivalentes a las emisiones de un coche en 15.000 kilómetros.
Fuente: Veo Verde
