Quiero contrastar algunas historias que han enviado.
Soy mujer, profesional del área de la salud y tengo un hijo de 9 años, con el papá seguimos juntos y una relación al 100%.
Trabajo en una institución muy reconocida a nivel nacional y mi desempeño es bueno, recibo constantemente felicitaciones en el libro y con mis colegas una excelente relación.
Tengo pegas particulares porque me recomiendan bastante, ayudo a mi madre que está cesante…
Mi hijo es el mejor de su clase, sus profes siempre nos felicitan. Además soy la presidenta de su curso y también muy reconocida en su colegio por siempre estar presente en actividades, lo acompaño a todo.
Ahora… Soy de las que fuma marihuana casi a diario y también sus copetes piolas, tomo bastante vino y piscolas pero nunca al grado de quedar hecha bolsa.
Mi abuela igual fuma conmigo a veces para evitar su dolor de artrosis y le funciona, yo lo hago para relajarme post pega (nunca nunca he ido volá a la pega, porque mi misma abuela me enseñó respeto y responsabilidades)
Siento que el prejuicio de un fumador es tan estúpido, veo a gente que discrimina por el solo hecho de fumar siendo que su vida deja bastante que desear, papitos que reprochan y se justifican con que ‘no se les puede hacer eso a los hijos’ siendo que ellos le dedican más a sus celus que a sus propios retoños. Esos que justifican una crianza basada en violencia porque ellos ‘no quedaron con traumas’. Felizmente puedo decir que mi hijo no ha recibido ningún golpe y es una excelente persona, siempre queriendo ayudar a los más necesitados.
Así que amigos, no sean wnes que un pitito no te hace una mala persona, mucho menos un mal trabajador.
Esta y otras confesiones en https://www.confesioneslaborales.cl/page.php?page=view&confession=26750&fbclid=IwAR2w4tGJgc5-wlXyIDbvrPTC60jNsmSIqIBk4sLcpUVzVaqlkhe6PSQpdH4