Las claves para superar con éxito una comida de negocios

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Los negocios no se hacen solamente alrededor de una mesa de trabajo, sino que muy a menudo suelen aliñarse con aceite y sal.En España, en comparación con nuestros vecinos europeos, es muy habitual cerrar acuerdos en este ambiente, que ofrece mayor tranquilidad y confianza. No obstante, una relajada comida de negocios puede llegar a perjudicar las relaciones profesionales si no se tienen en cuenta ciertos aspectos.

Las comidas de negocios son un ritual que debe llevarse a cabo con una estrategia clara: no meter la pata en ninguno de los momentos clave.

 1. La invitación

Si eres tú el que propone la reunión, tu interlocutor verá en ti un gesto de confianza y una voluntad de establecer una relación que va más allá de las paredes de una oficina Tanto si conoces personalmente a la otra persona, como si no, es importante establecer un horario para la comida que sea conveniente para ambas partes. Ten en cuenta las costumbres de la otra persona y no dudes en preguntarle a qué hora le parece mejor comer.

2.  El lugar y el menú

Una comida de negocios no es el momento para descubrir el local más cool de la ciudad, ni el nuevo restaurante de cocina macrobiótica del que tanto te han hablado. Es recomendable que escojas un lugar cercano al lugar de trabajo de ambos, donde ya conozcas de antemano el tipo de servicio y  comida que ofrecen. Elegir un local tranquilo, donde se pueda hablar sin gritar y te permitan comer tranquilo sin “invitarte a levantarte”, sumará un punto a tu favor.

Por otro lado, evita ser el primero en pedir. Deja que sea el otro quien pida primero. Si la otra persona no pide alcohol, evita pedirlo tú también, pero no le hagas un feo si por el contrario pide vino. Evita pedir platos que sean de difícil manipulación. En una comida de empresa, lo importante es centrarse en la conversación, no en el plato que tenemos enfrente.

3.   Compórtate con corrección

Puede parecer una obviedad, pero, según los expertos en protocolo, la falta de modales suele observarse con más intensidad en la mesa. Algunas de las cosas que deberías evitar hacer a toda costa:

–       Responder llamadas o mensajes de móvil

–       Picotear el pan antes de que lleguen los platos o mordisquear directamente el trozo

–       Poner los codos sobre la mesa

–       Levantarte a fumar en cualquier momento de la comida

–       Lamer los cubiertos antes de dejarlos en el plato

–       Hablar en un tono alto

–       Insistir más de una vez en pagar la cuenta si el otro se ofrece a hacerlo. Es más correcto simplemente decir algo como: “La próxima vez me encargo yo”

4.     Los temas de conversación

Debes tener en cuenta que el objetivo de una comida de trabajo es acordar unos términos mínimos que puedan discutirse más adelante. Por ello, muchos expertos recomiendan esperar al postre o al café para hablar del tema. Si la otra persona empieza a hablar de negocios nada más comenzar, déjalo continuar. Estas citas son el momento perfecto para tratar temas laborales de forma coloquial, pero sin llegar nunca a tocar  temas que puedan generar una situación incómoda.

Aunque se trate de una comida de negocios, también puedes hacer referencia a algún tema personal. Esto hace que el cliente pueda ver en tu lado más humano y cercano, y a menudo ayuda a establecer lazos más profundos. Si no conoces mucho a tu interlocutor, evita tratar temas políticos o religiosos, pues nunca sabes cuál puede ser la reacción de la otra persona.

 

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