Enamorarse de alguien con quien compartes la mayor parte del día es usual. Pero ¿cómo debes actuar o qué debes hacer de encontrarte en esa situación?
‘No mezclar los negocios con el amor’ es una frase que se ha vuelto incuestionable los últimos tiempos. Las horas interminables en la oficina son una excusa para que afloren relaciones sentimentales que no siempre se podrán mantener ocultas.
El coordinador académico del programa de posgrado de recursos humanos de la Universidad de Lima, Harry Patrón Torres, señala que en las empresas con una cultura organizacional sólida, hay perfiles afines entre sus miembros, con gustos similares, lazos de amistad y hasta ciertos niveles de complicidad por todas las horas que pasan en la oficina.
Pero para Inés Temple, presidente ejecutiva de DBM, las culturas organizacionales ven estas relaciones con diferentes ojos. ‘Hay organizaciones que les viene bien, otras que son indiferentes, y hay otras que lo creen impropio y sus reglas no lo permiten’, señala.
Amoríos bajo control
Un estudio realizado por la Society for Human Resource Management (SHRM), en Virginia, EE.UU, indicó que el 40% de empleados entrevistados confirmó haber tenido un idilio de oficina en algún momento.
Karim Rabi, catedrático de Ética de la Universidad ESAN, señala que ‘el modo en que exterioricen su situación debe estar armonizado con el estilo y las normas de la organización para evitar conflictos. Si la pareja es discreta, no tendría por qué haber interferencias’.
La pregunta es: ¿cómo debe reaccionar una empresa cuando se entera que ha surgido una relación amorosa entre sus colaboradores?
‘El tipo de respuesta se debe encuadrar, según la conducta de la pareja, en un marco doble: el axiológico (los valores) y el estético (las sensibilidades) de la organización. Si la conducta transgrede alguno de ambos, habrá que conversar con ellos al respecto; pero si no, no haría falta tocar el tema’, indica Karim Rabi.
Otro plano:
Un problema al que se suele enfrentar en este tipo de situaciones es la subjetividad en la toma de decisiones. Además, las relaciones dentro del trabajo tienen distintos enemigos como el rumor, por ejemplo, lo que genera ruidos en la reputación de las personas interfiriendo en el clima laboral.
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Fuente: Blog Aptitus