Con cuatro horas bastaría
Según el académico de esa casa de estudios y de la Universidad de Washington, John Medina, el cerebro no está hecho para funcionar por mucho tiempo y a un ritmo intenso. Se ha descubierto que al igual que cuando dormimos, el cerebro pasa por lapsos de 90 minutos en los que alcanzamos la cumbre de nuestra atención focalizada o trabajo cognitivo intenso. Pasado ese tiempo, nuestras capacidades de concentración comienzan a decaer y las personas se vuelven más irritables.
Es en este contexto que las pausas o períodos de descanso cobran importancia, pues es preciso dar tiempo para que las personas recuperen su energía después de trabajar incesantemente durante hora y media. Para los expertos este proceso debe repetirse hasta completar cuatro horas de labores, lo que se ha definido como la cantidad máxima de trabajo que puede ser sostenido sin llegar al agotamiento.
Consejos para optimizar el rendimiento
Como una forma de equilibrar rendimiento y descanso los expertos aconsejan dormir siesta, aunque reconocen que es difícil encontrar una entidad donde esto sea abiertamente permitido, pese a que con algunos minutos bastaría para disminuir las consecuencias del estrés. Comer en un lugar adaptado para ello y no en el escritorio es otra recomendación, ya que ayuda a desconectar por algunos momentos del lugar físico de trabajo.
Mantener el orden del escritorio aminora las sensaciones de ansiedad y descontrol. A eso se debe incluir el no postergar las tareas. Se ha comprobado que son las pequeñas cosas sin resolver las que finalmente afectan en mayor medida y desgastan a los trabajadores con mayor fuerza. Otro consejo es usar ropa cómoda y hacer ejercicio, lo que permitiría lograr un resultado revitalizador.
