El saber expresarse o el mostrarse bien educado pueden ser factores que catapulten la carrera profesional. Por el contrario, caer en rabietas, hablar sin pensar o no saber trabajar en equipo son actitudes que, tarde o temprano, pueden significar el despido de esa persona. Esto, según estudios realizados en EE.UU.
La revista Forbes publicó recientemente un estudio desarrollado por la psicóloga Ann Kaiser Stearns que establecía a la acumulación de malos hábitos en el trabajo como una factible causal de despido. Pero, ¿cuáles son esas malas conductas? Para la profesional estadounidense, las más claras son mentir, ser impuntual y carecer de un lenguaje que le permita a la persona comunicarse con propiedad o en línea al cargo que ocupa.
Para Kaiser Stearns, el mentir es lo mismo que engañar y eso refleja una falta de integridad que pocas empresas están dispuestas a tolerar y de ahí la importancia por ser siempre sinceros en el ejercicio de las funciones laborales. Sobre la impuntualidad, señala que el perseverar en llegar siempre tarde a la empresa, sea al inicio de la jornada o al volver del almuerzo o colación refleja complacencia y descuido. Visto más en profundidad incluso se puede interpretar como una falta de respeto a las normas y al tiempo de las otras personas.
Cuidado con el lenguaje verbal y corporal
En opinión de la psicóloga norteamericana, el problema de tener un lenguaje pobre radica en que durante el horario de trabajo no hay que olvidar que uno está en un ambiente laboral y no en una reunión con amigos, por lo que mantener las formas, incluso con colegas cercanos y en especial con las jefaturas, es esencial. Todas las organizaciones se rigen por jerarquías y estas hay que respetarlas, especialmente si se trata de mantener una conversación.
En el estudio, también se incluían otras actitudes negativas como el no tener un buen lenguaje corporal. Es decir, evitar mirar al otro a los ojos mientras se habla o dar un apretón de manos débil al saludar. El no saber controlar el temperamento y estallar en rabietas es más propio de niños que de profesionales, por eso se rechazan de plano pues se entiende como que no se es capaz de soportar la presión.
Otras condiciones que son impropias en el trabajo son mostrarse ineficiente en las responsabilidades asignadas, hablar sin pensar (sea en una reunión, a través de un email o directamente ante un jefe o compañero) y tener falta de modales, especialmente aquellos que se entiende se adquirieron durante la infancia y que significan saber comportarse ante otros.
Todo para última hora
Una investigación similar fue la que realizó la directora de la Liberal Arts Career Services de la U. de Texas, en Austin, Estados Unidos, Katherine Brooks, estudió que publicó en el libro «You Majored in What? Mapping your Path from Chaos to Career». En éste señala que en el trabajo se está siempre expuesto, por lo que mostrar actitudes que no están en línea con el comportamiento general “provocan incomodidad e incluso aversión, lo que definitivamente puede dañar tu carrera”.
A los malos hábitos antes señalados, Brooks agrega algo que es muy propio de la idiosincrasia chilena, el dejar todo para última hora, lo que obviamente genera desconfianzas ante la posibilidad de no cumplir con los plazos establecidos o presentar un trabajo deficiente. A eso se debe sumar la mala comunicación por medio del correo electrónico. “Hay que tener presente que los email son una buena posibilidad para transmitir habilidades de escritura y profesionalismo”, dice la docente.
También es importante señalar que en todas las compañías el dedicar mucho tiempo a las redes sociales en horario laboral es muy mal visto, ya que resta productividad y distrae al trabajador de sus funciones. Hay psicólogos laborales que señalan que es bueno que los profesionales puedan revisar sus Facebook o Twitter como una forma de desconectar de la presión, pero al mismo tiempo aclaran que esos tiempos deben ser regulados. No trabajar en equipo es otra de las actitudes que suele restar puntos y disminuir las posibilidades de ascenso. El síndrome del Llanero Solitario impide que se generen redes de contacto.
[Universia]
