Por Claudia Rubí, Psicóloga Laboral-Directora de
Hay una competencia vertiginosa y creciente en la búsqueda de inserción laboral, debido a la enorme cantidad de profesionales que egresan y/o se titulan cada año, especialmente de carreras universitarias catalogadas como “tradicionales”.
A partir de las estadísticas disponibles, de encuestas que hemos realizado (las que publicaré próximamente) y de las reiteradas conversaciones que he tenido con jóvenes, mi mirada es que especialmente para ellos los procesos de selección son una tremenda fuente de estrés.
Debo decir que tengo especial empatía por esta situación ya que entiendo la gran cantidad de presión que enfrentan, la que con frecuencia proviene desde la familia y más aún, desde la presión social que lleva a generar un alto nivel de auto-exigencia: ¿Porque mis amigos han encontrado trabajo y yo aún no lo consigo?
No hay que ser un experto para saber que las oportunidades de ser contactado para una entrevista de trabajo cuando no se tiene experiencia laboral, son menores en relación a las que tienen las personas que cuentan con trayectoria y desarrollo de carrera. Por esta razón, las diversas instancias de evaluación y fundamentalmente la entrevista, generan fuertes sensaciones de ansiedad, inseguridad e incertidumbre, las cuáles son sentimientos normales frente a situaciones con las cuales no se está familiarizado porque son desconocidas.
Cuando los jóvenes me preguntan qué deben hacer para tener buenos resultados en los procesos de selección, mi respuesta es siempre la misma: ¡Prepararse! ¿No es acaso lo que hacemos cuando damos una prueba, elaboramos una presentación o cuando competimos en un torneo deportivo y queremos tener buenos resultados?
Por lo tanto, frente a un hecho tan crítico y relevante como encontrar el primer trabajo, es importante aprovechar cada oportunidad con mucho profesionalismo, formalidad y seriedad, focalizándose en lograr el objetivo.
Quienes realizamos selección de profesionales, evaluamos a un candidato desde que le contactamos telefónicamente hasta que cerramos la puerta de nuestra oficina al finalizar la entrevista laboral.
¿Qué estamos evaluando?
- Tu “valor agregado”. Estás Compitiendo.
- Tu habilidad para argumentar con solidez. Autoconfianza
- Tu dominio de la ansiedad e inseguridad. Comunicación No –Verbal.
- Tus competencias profesionales y personales. ¿Las puedes demostrar?
Desde mi óptica… ¿Cuál es tu misión?
“SER PROFESIONAL DESDE LA PRIMERA ENTREVISTA”