Policía: se enfrentan a diario a situaciones que escapan de su control. Buscar delincuentes, presenciar robos y asesinatos, no es nada grato. Pensar rápido tiene que ser una de sus habilidades.
Reportero: ir por la nota no es sencillo, sobre todo cuando interfieren situaciones no previstas como tener que ir a un lugar lejano o tener que lidiar con los guardaespaldas de algún artista.
Taxista: está por demás decir que el tráfico es por sí solo estresante. Ser taxista, además, significa lidiar con personas ebrias, delincuentes, asaltos, marchas, etc. es sin duda un trabajo muy agotador.
Bombero: ser el responsable de la vida de otra persona no es tarea fácil. Controlar el fuego implica poner en riesgo la propia vida.
Organizador de eventos: es una labor contrarreloj que no permite errores. Se tienen que resolver problemas en muy poco tiempo y de ellos depende el buen resultado de algunos actos muy importantes.
El estrés en niveles altos daña la salud, pero en justa medida ayuda a afrontar nuevos retos y a bajar de peso. Sácale provecho y comienza con ese nuevo proyecto que tienes en mente.
