
Coordinar ir a un estreno de una obra de teatro experimental, película alternativa o concierto under. Por quedar como un tipo interesante, puedes terminar en el cuarto círculo del infierno, con gente comiendo cosas raras o actores haciendo un helicóptero en tu cara. Incluso si la cosa no es tan grave, caes en la posibilidad de que la otra persona sea seca en arte y tu entiendas huevo. Quédate con lo que sabes, no hay para que agrandarse.
6- Restaurant Super Exótico

Hay que ser muy pelota. Nunca, pero nunca de los nunca armes una primera cita en un restaurant shuper exótico que te recomendó el amigo hippie recién llegado a Chile luego de 6 años en el Tibet. Corres varios riesgos: desde enfermarte de la guata y mandarte un concierto de trombones en «do menor», a horrorizar a la chica que justo resultaba que era parte de un movimiento en defensa de las lechugas.
5- Ir al cine

¿Buscas un pretexto para no tener que hablar con la persona de al lado? Pues no te apures, guarda eso para cuando la relación haya funcionado y estén casados o algo así. El cine es siempre mala opción porque aparte de no tener relajo para jugar tus mejores movidas (salvo que sean no hacer nada), corres el riesgo de encontrarte con temas que NO querías entrar a discutir con tu presa hasta al menos la decima cita (como política, seguridad nacional, naturaleza, lo que sea), o incluso calzarla con una película de frentón mala que le haga creer que tienes pésimo gusto.
4- Apurar la cosa

Ya, está bien. Si te salta la liebre en la primera cita, nada que hacer, uno es débil. Pero no puedes andar como estufa de campo apurando el proceso cada 5 minutos. Si va a pasar, va a pasar. Lo único que sacas tratando de desabrocharle el sostén en plena plaza es un cachuchazo profesional y quedar como un necesitado. A nadie le falta Dios, camaradas, pero aún si llevas meses con el agua cortada. Paciencia mijo, paciencia.
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3- Hablar de la ex.

¿Odias a ese demonio que llamas ex? ¿Aún no puedes entender cómo alguien pudo intentar joderte tanto? ¿Quieres contar la vez que con sus curvas 100/60/120 te dejó loco? Hay que ser digno al Premio Internacional del Amermelao (o al menos finalista) para ponerte a hablar, bien o mal de tu ex. Si hablas mal, la posible presa creerá que podrías hacerle lo mismo a ella o que estás muy dañado para serle de utilidad. Si hablas maravillas, creerá que aún te pasan cosas con ella o que tejó la vara muy alta y ni ahí con competir con ella. Si puedes, calla la boca no más.
2- Adelantar temas.

Esto puede parecer de Perogrullo, pero no falta el intento de homo sapiens que se manda este condoro. «Hola, ¿como estás? Disculpa el retraso pero… ah por cierto, hablando de retraso, ¿si quedaras embarazada hoy, a que universidad lo mandaríamos a estudiar derecho?» Mejor quédate en «¿nos tomamos un trago?».
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1- Irte de copas

Disculpen la elegancia. Quedar borrado, tomarte hasta los días de vacaciones y terminar practicando el Yoga Chilensis mientras tratas de inventar una frase piola para convencerla de una segunda cita, no es un talento muy compartido. Es más, aún habiendo muchos que creen sacar toda la personalidad con el trago, es probable que la persona con quien saliste no piense lo contrario cuando «sigilosamente» le metas los ojos en el escote o «con toda la clase» le preguntes si se van al «Mutel» a «derminar la nossshe».
Vía diario la cuarta