Cómo expresarse verbalmente en una entrevista de trabajo

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En los últimos meses hemos dedicado más de un artículo a comentarte la importancia de la comunicación no verbal en todas las parcelas de la vida, incluida el trabajo. Los gestos, la mirada, la postura corporal e incluso la manera de vestir son pautas que ayudarán a los que te rodean a hacerse una imagen de ti más allá de lo que expreses con palabras. Sin embargo, como tenemos boca para algo, el post de hoy lo dedicaremos a destacar el papel de la comunicación verbal en un proceso de selección. Toma nota porque te damos las claves de lo que debes y no debes decir para hacerte con el puesto al que aspiras.

– Para empezar, y eso es muy importante, debes utilizar la forma del “usted” para tratar con los entrevistadores. Digas lo que digas o se presente la situación que se presente, tienes que mostrar respeto, y para eso, no tutearás a tu interlocutor a menos que él te insista para que lo hagas.

– Hay gente que cuando está nerviosa se pone a hablar sin parar, rápido y en un tono de voz más alto y agudo de lo que se sería conveniente. Esperemos que no sea tu caso pero si es así, tendrás que buscar una manera menos llamativa de canalizar la tensión. Contar despacio hasta 100 mientras respiras lentamente te ayudará a tomar las riendas de la situación.

– Sé consciente del tono de voz que utilizas durante la entrevista. Por supuesto, debe ser clara y suficientemente alta (no te pases) para que no resulte difícil escucharte. Además, deberás tener cuidado con la velocidad a la que hablas, es muy típico aumentar el ritmo cuando hay nervios por medio, y con el tono monótono, que seguro hará perder interés al entrevistador.

– No nos cansamos de decirlo: una de las claves del éxito en un proceso de selección es que los candidatos sean capaces de transformar lo negativo en virtud, es decir, que si eres una persona demasiado puntillosa, vende la idea de que eres detallista, que te gusta estar pendiente para que el trabajo salga bien.

– Otra de las claves para “meterte en el bolsillo” al encargado de selección es mostrarteseguro de ti mismo. Pero ojo, no confundamos seguro con arrogante. Debes parecer una persona con aplomo, capaz de salir airoso de las situaciones de estrés, pero no el típico chulo-sabelotodo que a menudo resulta insoportable.

– Evita repetirte una y otra vez, demuestra que tienes un lenguaje rico y que eres una persona formada que sabe expresarse correctamente. Eso sí, estamos inmersos en pleno siglo XXI, así que olvídate de los términos demasiado rebuscados. Y si una palabra te suena bien pero no sabes con exactitud lo que significa, evita por todos los medios usarla hasta que no te asegures de que quiere decir lo que estás pensando.

– Si te hacen una pregunta que no has entendido, no tengas reparos en pedir que te la vuelvan a repetir. Eso denotará que tienes interés por contestar adecuadamente y por el asunto que tenéis entre manos.

– Muéstrate como una persona locuaz. Independientemente de lo que te hemos recomendado sobre que no te pongas a hablar sin parar durante la entrevista, debes tener en mente que no conviene que respondas con monosílabos ni con coletillas.  La correcta argumentación será tu mejor aliada.

– Hace unos meses dedicamos un post a reflexionar sobre la moralidad de las preguntas personales en un proceso de selección. Si el entrevistados empieza a formular cuestiones que consideras que invaden tu vida privada, lo mejor es que mantengas la calma y educadamente declines contestar.

Vía universia

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