[box type=»shadow» ]Daniela Campos, jefa del Departamento de Riesgos Psicosociales de la Asociación Chilena de Seguridad, dice que lo único que sirve para lograr un total descanso es sacar las alarmas, cambiar la rutina, retirar de la vista los objetos y ropa de trabajo y ojalá no revisar ni siquiera el correo electrónico.[/box]
Desde marzo las personas comienzan a planificar las vacaciones, a contar los días para que llegue la época del calor y poder emprender el rumbo a ese destino donde podrán descansar.
El problema es que cuando se aproxima el esperado días son muchos los que no se pueden desconectar. Y por lo tanto no logran un reparador descanso.
Vacacionar corresponde a un período de tiempo libre, es decir, sin las obligaciones cotidianas, hacen hincapié los expertos. Se trata de un espacio “vacante”, cuyo inicio está marcado por el rito de dejar de acudir al lugar de trabajo, lo que justamente representa la desconexión que se pretende lograr.
Daniela Campos, jefa del Departamento de Riesgos Psicosociales de la Asociación Chilena de Seguridad, dice que para lograr un real descanso la persona debería pensar en cómo disfrutar en las vacaciones y no en las tareas pendientes que tendrá al regreso a casa.
RECOMENDACIONES
La especialista entrega los siguientes tips para lograr la anhelada desconexión:
• Sacar de la vista cualquier elemento que le recuerde la rutina, como la ropa, bolsos, carteras, papeles y carpetas que utiliza para ir al trabajo. Su presencia lo único que hará es recordarle para qué las utiliza, por lo que no permitirá que se desconecte plenamente. También se deben evitar las llamadas o los correos relativos al trabajo.
Hay ocasiones en que alguna urgencia requiere pensar el trabajo. En este caso, se deben dejar las cosas planificadas para disminuir la probabilidad de que estos eventos ocurran y perturben el descanso.
• Cambiar por completo la rutina: desconectar las alarmas, cambiar el horario del desayuno, mirar otro canal o escuchar otra radio. “Nuestra creatividad debe cambiar esa rutina que nos predispone anímicamente para ir al trabajo”, apunta la psicóloga.
• Que el trabajo se quede en la oficina y no se vaya en las maletas depende mucho de cuánto y cómo la persona se organice.
“Esto quiere decir que si he logrado cumplir con las tareas que se me encomendaron, he cumplido con los plazos establecidos y he conversado y planificado adecuadamente mi receso con mi jefatura y mis compañeros, evitaré estar pensando en asuntos pendientes del trabajo cuando debería estar pensando en qué lugar visitaré con mi familia mañana o qué almuerzo sería rico disfrutar mañana”, puntualiza Daniela Campos.
Vía Diario La Nación
