Trabajar enfermo no es productivo

enfermo

Según diversos estudios, el hecho de que una persona enferma y que no puede rendir al máximo de su potencial vaya a trabajar supone unas pérdidas monetarias de cientos de millones de dólares para las empresas si analizamos el coste real de este trabajador en función de sus niveles de productividad laboral. De hecho, se calcula que el coste de trabajar estando enfermos puede igualar o representar 1.5 veces más tiempo de trabajo perdido que el costo del absentismo por enfermedad

Y todo porque estando enfermos, el trabajo que realizamos es de menor calidad del que haríamos estando al 100% de nuestra capacidad. Pero claro, actualmente la situación económica es tan dramática que en palabras de algunos empleados: «no podemos permitirnos el lujo de ponernos enfermos, causar baja y faltar al trabajo»

Este hecho no ocurre sólo en trabajos donde se requiera un alto esfuerzo físico, sino también en empleos que se realizan dentro de oficinas, incidiendo negativamente en la productividad del trabajador. Y es que, pese a no estar catalogada como una profesión peligrosa, hay varios factores que convierten al trabajo delante del ordenador en potencialmente peligroso para la salud de empleado y, por ende, de su empleador.

 

El motivo principal por el que un empleado puede dejar de ser productivo a pesar de estar presente en su puesto de trabajo es la falta de sueño continuada. El insomnio provocado por el stress laboral, aunque no es considerado una enfermedad, supone cada año un desembolso económico de 63.000 millones de dólares en pérdida de productividad según un estudio de Harvard.

 

Otro factor que puede ‘matar’ a un trabajador son los cambios de turno. Estos se relacionan con alteraciones en el metabolismo: propensión a padecer diabetes, enfermedades coronarias y obesidad y a los que se suman cambios de comportamiento, que pueden provocar insomnio, fatiga y finalmente, pérdida de productividad.

También el tiempo que gastamos en acudir hasta la oficina afecta de forma negativa a nuestra calidad de vida. Según otro estudio, aquellas personas que gastan más de 23 minutos en el trayecto hasta su trabajo presentan peores condiciones físicas y emocionales que pueden presentarse en forma de dolor de cuello o espalda, colesterol alto, obesidad o ansiedad. Por ello, el teletrabajo, además de suponer un ahorro monetario (transporte público, gasolina, comidas y almuerzos, etc.) se traduce en una importante fuente de motivación para el empleado.

La falta de ejercicio físico, la calidad del aire o el ambiente laboral son otros factores que pueden influir negativamente en la salud del trabajador y por tanto en su rendimiento laboral.

Por tanto, el hecho de pasar muchas horas ocupando nuestro puesto de trabajo no es sinónimo de productividad. Los adictos al trabajo no sólo presentan mayores niveles de agotamiento que el resto de sus compañeros, sino también índices de felicidad más bajos que pueden derivar en una personalidad difícil de manejar en el ámbito laboral.

 

 

Vía Workmeter