
Aquellos que trabajamos en oficina pasamos más de la mitad de nuestra vida allí, en ese sitio, en ese espacio cerrado, en el cual tenemos que interactuar con una gran cantidad de personas con diferentes cualidades y defectos con el fin de alcanzar los objetivos organizacionales.
Dentro de este ambiente, existirán personas como compañeros de trabajos, jefe, entre otros, con quienes se pueden mantener cierto grado de amistad. Mientras que, en otros casos, es mejor tratarlos lo más profesional posible.
Sin embargo, existe un tipo de compañero de trabajo que como pulpo trata de extender sus tentáculos hacia cualquier mujer que entre a laborar en la empresa. A estos caballeros se les conoce como los “latin lover” de la oficina.
Estos casanovas siempre han existido, pero ahora que la fuerza laboral está constituida por más mujeres, estos compañeros de trabajo han proliferado. A veces se presentan disfrazados como buenos amigos y utilizan tácticas muy discretas y pueden lograr hasta confundirnos; otros son más directos y agresivos. Tal vez usted ya haz tenido que lidiar con este tipo de personas o haz tenido la fortuna de no encontrarlos aún en su camino.
En todo caso, es mejor aprender a neutralizarlos y aquí te mostramos como:
Sea amable, pero no ofrezcas confianza. Es importante ser muy cortés con todos, pero esto no significa contar tu vida personal en el centro de trabajo a tus compañeros, ni tampoco deben escuchar confesiones de los demás, ya que esta actitud podría atraer a los “Latin Lover” de oficina.
No acepte invitaciones de los hombres que trabajan con usted. Si lo aceptas, está creando una corriente de intimidad, que puede derivar en una situación comprometedora o en malos entendidos. Aunque parece muy rígida esta sugerencia, puede que en un futuro te ayude a evitar problemas en su oficina.
Tenga encima de su escritorio una fotografía de tu esposo, novio o pololo, si no lo tienes coloca la de cualquier amigo. Este pequeño detalle actúa como una barrera o freno para aquéllos que siempre andan en busca de «conquistas».
No provoques a los “latin lover” vistiéndote de una forma llamativa. Si llevas a la oficina una minifalda muy corta, una polera transparente o un escote muy grande, seguramente que ellos van a mirar y es posible hasta que traten de tocar.
Asuste a los “latin lover” de oficina con hablar con el jefe. Si a pesar de todas sus precauciones, él persiste en sus avances, amenácelo con contárselo al jefe y a los demás compañeros de la oficina.
Réstele importancia. Si este caza romance te está coqueteando y te envía señales con los ojos, ¡no reciba los mensajes! y si trata de establecer contacto físico restale importancia como si creyeses que fue un accidente.
Un caso delicado. Si es el jefe quien te asedia, la situación es más complicada que la de un compañero de trabajo seductor, ya que él tiene el poder de despedirte. Sin embargo, esto no significa que debas aceptarlo. Al contrario, es importante, desde la primera muestra de coqueteo, dejarle en claro tu situación y recordarle que fuiste contratada para realizar una labor profesional y que si sigue molestándote, puede perder a una buena empleada.
Si él no hace el menor caso y continúa con sus avances, es mejor procurar, lo más pronto posible, la obtención de un puesto de trabajo en otra empresa, ya que él no está valorando su labor profesional y puede que, al no ver su aceptación, prescinda de tus servicios.
Sin embargo, no crea que si acepta, le irá bien, ya que este tipo de jefe una vez que logró sus propósitos generalmente despide a la colaboradora y busca otra nueva.
De allí la importancia de siempre mostrarse profesional en tu trabajo y no brindarle la más mínima oportunidad a este tipo de personas.
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