Advertencia: esta confesión tiene contenido delicado.
Hace unas semanas ví que una amiga subió una foto en donde estaba ella y su profesor de artes marciales. Estuve días pensando en ello, recordando cosas, situaciones, conversaciones. Me costaba dormir incluso, no dejaba de pensar en esa foto.
Me costó, me costó mucho. Fue todo un desafío hacerlo: le escribí. Estaba con mucha duda, desconfianza y miedo. Porque tal vez ella no iba a creerme, no tenía por qué hacerlo, después de todo llevábamos casi diez años sin vernos ni hablar a pesar de tenernos en FB.
No había pensado en cómo decirle las cosas, solo tenía la intención de hacerlo porque esto me tenía con una preocupación realmente grande que pensé ya no existía. Pero se lo dije: ‘Ese hombre violó a su hija mayor, abusó de la que le sigue e intentó hacerle lo mismo a la más pequeña. También quiso intentarlo contigo y tu prima, cuando éramos adolescentes. Por eso los llevaba a todos a todos a tomar, porque ustedes confiaban en ese hombre.’
Ella quedó impactada, no me respondió el mensaje en seguida, pero si lo vio. Luego me pidió que le explique un poco más: ‘Ustedes no sabían de sus intenciones, pero siempre se dieron cuenta que ese hombre tomaba, y mucho. Que a veces llegaba borracho a dar las clases en las que tanto se pretende enseñar respeto y disciplina. Pero ese hombre le cagó la vida a su hija mayor, casi la dejó embarazada tres veces cuando ella tenía 15 años. Por eso, cuando iban a tomar, yo los acompañaba y solo tomaba una cerveza que me duraba toda la noche.’
Mi amiga, luego de unos segundos en los que creo, debía procesar lo que le dije, me comentó sobre una denuncia hacia esa persona, una denuncia realizada por su actual pareja porque había abusado de su hija.
Me preguntó si yo sabía algo, le dije que sí. Pero también le dije que lamentablemente su mamá tenía intenciones de dejar la denuncia porque quería estar con él. Actualmente no tengo idea en qué quedó todo eso. Pero sí, lo sabía.
Me pidió que nos juntemos para hablar esto. Dijo también que me creía, porque, según sus palabras, después de dejar tantos años de hablar, que yo viniera a decirle algo así por una foto que ví en su FB, quería decir algo muy importante.
Llegó el día y nos reunimos. Por supuesto, primeramente hablamos cosas del día a día. Tantos años sin hablarnos no pasaron en vano.
Pero la hora pasaba y era el momento de abordar el tema. ‘Te dije todo eso porque no quiero que te confíes en él. Está en ti si me crees o no, da igual, pero al menos tendrás la duda y eso te hará estar atenta a cualquier cosa’.
Ella repitió creerme. Dijo que le había contado a su madre porque tenía a parte de su familia (menores de 15) en esa academia, aprendiendo con él. Dijo que no quería que le pasara nada a ellos, pero su madre tomó la decisión de seguir llevando a sus familiares, pero que ahora estaría presente todo el tiempo, atenta a cada gesto o cosa medio extraña que viera en ese hombre. Me explicó que su mamá no podía solo irse porque además de ellos, habían muchos otros niños ahí.
Eso me heló la sangre. No sabía que él trabajaba con niños tan pequeños. Por mi cabeza pasaron tantas cosas, horribles y asquerosas todas, pero también comencé a ver la manera de poder hacer algo.
Los hijos de ese hombre están altamente dañados. El más pequeño (que ahora ya es mayor de edad) no puede desenvolverse socialmente con otras personas, y lo odia. Su hija que sigue lo odia con todas sus fuerzas, recuerda los golpes y gritos, el olor a alcohol que siempre estaba en él y cómo les hacía cosas. La siguiente hija que fue abusada, mas no violada, está con un hombre más de diez años mayor que ella, porque busca una figura que la proteja y cuide, porque su padre nunca lo hizo, y aún así no lo odia, porque le da pena. Pero su hija mayor, esa que fue abusada, violada, golpeada y ofrecida a otros hombres, esa ahora mujer está destruída. Intenta salir adelante pero le es sumamente agotador seguir viva.
‘Hay que denunciarlo. Hay que hacerlo porque le hará lo mismo a otra persona. No puedes dejarlo así’ dijo mi amiga.
Suspiré y bajé la mirada al suelo. ‘Se intentó hacer la denuncia, pero fue derivada a una oficina y en esa oficina le dijeron que debía llevar pruebas y testigos. Ya habían pasado cuatro años desde que ella pudo salir de ahí. Tomó el valor, después de cuatro años, para intentar hacer lo que se debía, pero pidieron un absurdo. Los pedófilos no hacer sus cosas delante de otras personas. La única persona que era consciente de la situación fue pareja de él y la culpó por robarle su hombre.’
Levanté mi rostro y le di una mirada, ella quedó en silencio un momento. Entendió que por esa razón no se había vuelto a intentar.
Sin embargo, debíamos seguir con el tema.’Aquí muchas familias no tienen tantos recursos, son gente humilde. Si le pasa algo a uno de los niños…’
Estaba consciente de esa realidad. Pero la justicia es demasiada complicada, y más en una ciudad pequeña, estos casos a veces llegan a nada. Tampoco existen pruebas o testigos. Solo habrían testigos de su alcoholismo y violencia intrafamiliar, eso no es suficiente. Porque además de todo lo antes señalado, había tenido una hija con esta actual mujer, y la niña tiene entre 4 y 6 años. Esa niña también corre peligro y su mamá, que ya le había dejado pasar un abuso a su otra hija, muy seguramente lo dejaría pasar una vez más.
‘¿Qué podemos hacer? Cada vez que alguien lo encara él se hace el weón, luego desaparece y cuando vuelve trata de loca a todas. Sus hijas, las madres de sus hijas, incluso a su actual pareja. La ley no hace nada en estos casos’.
‘Sé que es difícil pero debes hacer algo. Tu papá seguirá haciendo esto con otros niños’.
‘¿Quién me va a creer? Estoy mentalmente hecha pedazos, mi hermana que podría ayudar con una denuncia jamás lo haría porque quiere a ese viejo. Quiero hacerlo porque odio la idea de que alguien más pase por eso. Es lo más repugnante que puede pasarle a alguien. Yo aún me odio por no haber podido defenderme de él’.
Mi amiga se quedó un momento en silencio. Fuimos a caminar un poco para distraernos y comprar algunas cosas que le hacían falta.
Me gustaría decirles que esto que han leído es ficción, pero no. Todo esto pasó. Soy la hija mayor. Evité que mi propio padre violara a una de mis hermanas porque lo interrumpí. Fui amenazada, que si yo no accedía a seguirle el juego, se lo haría a mi hermana más pequeña. Fui ofrecida a otros hombres cuando él los llevaba a casa para no tomar solo.
¿Saben lo que soy? Una persona mental y emocionalmente rota e inestable. Incapaz de poder hacer cosas por mi misma. Alguien que a veces está bien y de la nada se pone a llorar como un niño, o me da tanto sueño que podría quedarme dormida parada.
¿Qué tiene de laboral?
Que él trabaja con niños.
Que su trabajo le podría dar la oportunidad de abusar de uno de esos niños, y si no, de mi hermana más pequeña.
Contárselo a mi amiga me tomó casi diez años. Me había guardado todo porque intenté convencerme de que todo pasaría y que al final, solo a mí me había hecho daño. Pero este año una de mis hermanas me contó que él abusaba frecuentemente de ella y eso fue suficiente para sentir que todo se volvía a derrumbar. Pero esa foto, la de mi amiga con mi padre, de alguna manera me obligó a poder hacer lo que debí hace tantos años.
No sé si haga la denuncia. Creo que no va a funcionar, pero ahora esa amiga, mis hermanos y dos amigos más me están presionando para hacerlo porque puede fácilmente pasarle a otros. Y la verdad de las cosas que es pensar en ello duele. No sé cómo puede afectarle a un niño algo así, pero sé que bien no va a quedar. Yo tendré depresión, ansiedad y episodios de llanto y miedo (que me han llevado a cortes) por el resto de mi vida. No quiero que nadie más pase por eso, no quiero. Pero no puedo hacer nada.
Iría a poner la denuncia, exponiéndome para que otras personas me apunten con el dedo y bien se rían o digan que me lo busqué. No es así, ningún niño espera que su propio padre le haga ese daño. Yo estaba sola y solo quería el afecto de un padre, y él me dijo que yo no sería más su hija si yo no accedía.
Gente, por favor. Yo estoy acabada, no tengo remedio. Pero ustedes, la mayoría padres, madres, hermanos, hermanas, tíos, tías, abuelos y abuelas, no dejen a sus niños solos. Desconfíen. Siempre he intentado confiar en la gente, me he esforzado por hacerlo y ahora me da mucho miedo salir de casa.
Cuiden a sus niños. No les hagan daño. No los ignoren. No los cambien por un trasero. Ese trasero muy probablemente esté con ustedes solo un tiempo, mientras que sus hijos probablemente esté con ustedes siempre. Cuídenlos. Por favor. No permitan que queden como yo. Ámenlos.
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