[box type=»shadow» ]Una de las preguntas más frecuentes por parte de un candidato es ¿qué le gusta escuchar a un empleador? En realidad, la información que un reclutador requiere depende de varios factores, comenzando por las características del puesto, el lugar de trabajo, su personalidad y hasta el tipo de entrevista (puede ser una charla para conocerte o una evaluación final, por ejemplo).[/box]
Hay, sin embargo, tres aspectos que generalmente ‘despiertan’ la atención del empleador:
- ¿Quién eres?
- ¿Por qué eres diferente?
- ¿Hacia dónde vas?
Una situación que puede dejarte en evidencia, o restar puntos en una entrevista, es mostrar que vas por la vida laboral en la inercia, sin un plan de por qué te interesa determinado trabajo, qué afinidad muestras con ese proyecto, con la empresa, y cuáles son tus pretensiones u objetivos al contratarte ahí.
Podría pensarse que esto ocurre sólo cuando terminas los estudios, pero también es frecuente en candidatos con mayor experiencia, y esto suele relacionarse con la creencia de que si estudias o te preparas en cierta actividad, a eso te dedicarás toda tu vida, larealidad suele ser diferente, comenta Juan Valles, Socio y Head Hunter de la firma de reclutamiento Korn /Ferry International.
Mira esta cifra: Actualmente, siete de cada personas que buscan empleo aplican a vacantes no relacionadas con sus estudios, y argumentan que tienen diversas capacidades y conocimientos adquiridos en diferentes experiencias laborales, según un estudio aplicado en México por la firma de recursos humanos Randstad.
Con el nivel competencia que hay en el mercado laboral, el candidato prefiere sacrificar su profesión y adaptarse a lo que exista como oferta, en lugar de quedarse sin empleo, señala el sondeo de la consultora de Recursos Humanos.
Sea que vayas a dar un giro de actividad profesional, o puedas mantenerte en aquello que estudiaste, una regla en la que debes trabajar en el proceso de búsqueda laboral es autoconocerte. Saber qué te hace diferente y qué vulnerable, al aplicar por un puesto, ayuda a tener claridad sobre cómo venderse, cómo ofertar frente un empleador, indica la psicóloga industrial, con experiencia en reclutamiento laboral, Patricia Noriega.
Piensa en tu trayectoria profesional como una carrera deportiva, de 42 kilómetros (años promedio de trabajo). Necesitas correr un maratón de más de cuatro décadas en el que trazas tu ruta con decisiones laborales y, un hecho, es que toda la gente quieres desarrollarse, ocupar un lugar en el organigrama. Hay quienes, incluso, hacen lo mismo que tú, pero cobrando menos. Entonces ¿cómo vas a destacar?
Antes de presentarte a una entrevista o ‘vender’ tu perfil profesional con tus contactos, date un tiempo para responder estas tres preguntas:
1.¿Quién eres?, ¿dónde estás parado? Si vas a recorrer 42 años de vida profesional o más, ponte las pilas -como dice la expresión- para identificar tres a cinco aspectos que te distingan. Piensa que de una lista de 100 cosas, otros candidatos hacen 70 igual que tú, define qué haces mejor o diferente y por qué.
Para definir tus ventajas y desventajas puedes comenzar por consultar a quienes te conocen y han seguido tu formación, tu experiencia laboral. Define también ¿a dónde quieres llegar en el terreno profesional? Tener un mapa y actuar de acuerdo a ello, ayuda a tener más claridad sobre los trabajos a los cuales quieres aplicar, así como contestar a un empleador ¿por qué te ves trabajando en ese sitio? Así, demuestras preparación y conocimiento sobre ti, y no como que te mueves por inercia.
2. ¡Me interesa aprender! Pocas cosas, o podría decirse que casi nada, llega a tu vida laboral por arte de magia. En un trabajo hay que estar dispuesto a entrar al juego de las transacciones, es decir, intercambiar conocimientos, aprender de quién dependen o cómo los ascensos, quién debe entrar en tu red de contactos y por qué, entre otras cosas.
El trabajo es asunto de personas, no de ser el ‘sabelotodo’ de la empresa. Esto implica que al estar frente a un empleador debes dejar claro que tienes capacidad de autoaprendizaje, de seguirte preparando y llevar una buena relación a nivel de equipos.
A veces, dice Noriega, la gente se cuestiona por qué avanza más rápido un empleado que otro. Cierto: no todas las organizaciones tiene prácticas claras de avance para sus colaboradores, pero el otro punto importante es que hay personas que se esfuerza continuamente por demostrar lo que hacen y crean una red capaz de posicionarlos rápidamente en otros niveles.
En las escuelas, aunque se han dado cambios, todavía se enseña a la gente a pensar en actuar de manera individual. “Es mi calificación, es mi esfuerzo, yo sólo destaco”, ejemplifica Patricia Noriega. En el mundo laboral es lo contrario, aunque tú creas que hagas bien tu trabajo, si el jefe tiene la percepción contraria “valiste”.
3. ¿A dónde te diriges? Una pregunta obligada en las entrevistas de trabajo es ¿cómo te ves en XXX número años?, o ¿qué quisieras alcanzar en este trabajo? Es el momento para demostrar a quien te entreviste que tu interés por este puesto no es ‘aleatorio’, o que sólo aplicas al empleo porque es “lo menos peor” del mercado. Confirma que tienes un plan y una intención de crecer en ese lugar, porque eso se encuentra en tu mapa laboral. No se trata de revelar todas las ideas de cómo actuarías en el puesto (recuerda: ¡aún no estás contratado!), pero sí citar ejemplos de cómo sería tu aportación. Complementa esos datos hablando de los resultados que has dado en otros trabajos.
Vía zona jobs
