¡Carpe Diem! ¿Estas aprovechando tu día?

Tal como hace bastantes años, cuando estudiaba, esta película fue recomendada por uno de mis profesores. “La Sociedad de los Poetas Muertos” no sólo es buena como película, sino como frase: “Carpe Diem”.

“Carpe Diem” significa “Aprovecha el Día”. Más que ser una frase que revolucionó la vida de unos adolescentes estudiantes, esconde un sentido mucho más puro, que invita a hacernos una pregunta en el hoy: ¿Estoy aprovechando mi día?. No importa la edad, tampoco el lugar. La mayoría de nosotros se encuentra inmerso en la monotonía, tanto laboral, como en la vida personal. ¿Por qué?. Es una muy buena pregunta, y que, sin duda alguna, va de la mano con la palabra “disfrutar”.

Para muchos “disfrutar” un momento tiene que ir necesariamente de la mano de algún factor artificial. Sin ello, no hay un aprovechamiento del tiempo ni las circunstancias.

Para disfrutar de lo que hago sólo necesito revisar mis metas y objetivos de vida.

¿Para qué trabajo?, ¿Para qué establecer un hábito de vida?. Todas las personas tienen distintas perspectivas para ver las cosas. Todas respetables, pero no por eso aceptables. Somos nosotros mismos quienes decidimos cómo vivir.

Se preguntarán también, obviamente, qué papel juegan los recursos económicos. Algunos lo tienen todo, pero no es suficiente, otros no tienen nada, pero han aprendido a vivir así. Es que la “conformidad” nos ha cerrado la capacidad de innovar, de hacer algo, pero hacerlo bien. Hace algún tiempo escribí en mi cuenta de Twitter la siguiente frase: “Si todos hicieran bien su trabajo, el mundo sería mejor”.

Cuando hacemos bien las cosas, indirectamente, vienen consecuencias positivas de todo, incluso de quienes menos esperábamos. Una felicitación por un logro es un agente motivador. De hecho cualquiera palabra puede serlo. Todo depende de cómo la escuchemos y si estamos dispuestos a cambiar.

¿Te has preguntado durante el día de hoy, semana, mes o año si disfrutas lo que haces?

Creo imaginar la respuesta. Siempre observo como actúan los pasatiempos en las personas. Sin que nadie nos obligue ocupamos el tiempo, nuestro tiempo, en pintar, tejer, escribir, coleccionar o hacer un determinado deporte.

Tan sólo ocupando el tiempo en algo recibimos una recompensa: Soy bueno en lo que hago. Soy capaz de esto y mucho más. No tengo límites. El mundo es mío.

Sin embargo, llega el Lunes y parecemos meternos solos a una jaula. El trabajo se transforma en estrés, en presión, en competencia. Son las 8.00 de la mañana, pero quisiéramos ya estar en nuestros hogares. Presumimos del escaso tiempo que no tenemos para disfrutar de nuestra familias, pero una vez que estamos con ellas, nos recordamos de todo lo pendiente que nos quedó en el trabajo.

De todo ello, aún de estas actitudes opuestas, seguimos adelante. Dejamos pasar día a día los números del calendario.

Nunca es tarde para hacer un cambio de actitud. Hacer un auto análisis para reaccionar. Todo depende solamente de ti. Si tu objetivo es ser uno de los más grandes magnates en la historia, apúrate, porque en esa meta ambiciosa ya hay varios que te llevan mucha ventaja.

La otra alternativa es comprar una silla que sea lo bastante cómoda como para una eterna espera de la oportunidad.

Si te has fijado, la mayoría de las metas de las personas van amarradas de los objetivos económicos o materiales.

Hasta el día de hoy no he visto a nadie que se proponga como objetivo de vida ser feliz, ser una buena persona, ser el mejor amigo, constituir una familia, etc.

No basta con sentirlo, también es necesario transmitirlo, heredarlo a nuestros hijos, a las próximas generaciones.

Como sociedad solemos reaccionar bastante tarde, cuando ya las personas están muertas, o, después de los desastres. ¿Para qué esperar tanto?

Fuente: Twitter @MejorVendedor