Dormir para triunfar

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El sueño, además de un momento de relajación de los músculos del cuerpo, es un estado de abandono de la conciencia y del estado de alerta. Durante el sueño logramos relajar los procesos mentales, adaptándolos a otras funciones.  De tal modo, la falta de sueño afecta su desempeño. Imagínalo como un ordenador que no se apaga nunca: puede funcionar, pero lentamente sus procesos comenzarán a alentarse y verse impactados por sucesos fuera de lo ordinario.

También durante el sueño nuestro cuerpo se repone. En ese estado de relajación, los músculos pierden su tensión, y la circulación se balancea y estabiliza. El metabolismo baja, y el ritmo cardíaco hace lo mismo. La respiración se regula, se hace lenta, profunda y regular, y el cuerpo se prepara para la próxima actividad, totalmente renovado.

Conforme avanzamos en edad, minimizamos las horas de sueño. Mientras que los bebés duermen hasta 12 horas diarias, los mayores de 70 años duermen de cinco a seis horas diarias. Ello se debe a las menores exigencias físicas de la persona, conforme a su actividad social, personal, laboral y demás. De tal modo, los adultos de entre 20 y 60 años (aproximadamente) requieren de hasta 8 horas de sueño para un correcto descanso, horario que varía de persona en persona.

El sueño y nuestro trabajo

En el trabajo, la falta de buen descanso puede manifestarse de diversas maneras. Los ojos y el sentido visual se ven afectados, hipersensibles a los estímulos lumínicos y a otros factores. Se afecta así nuestra capacidad de lectura, y también de concentración, propulsado por un estado de desconcentración. En el cuerpo aparece el cansancio, la pesadez, problemas gástricos y falta de energías, lo que afecta el desempeño de las funciones motoras. Por lo tanto, es fundamental tener un buen dormir para tener todas nuestras funciones alerta y poder rendir con mayor eficiencia en nuestras labores cotidianas.

Cinco consejos para mejorar el sueño y la productividad laboral

  • Pague su deuda de sueño. Dormir incluso 30 minutos menos de lo que su cuerpo necesita puede conducir a una deuda acumulada de sueño, que tiene consecuencias a corto y a largo plazo para su salud, su estado de ánimo y su desempeño, tanto en el trabajo como fuera del trabajo. Es importante programar 8 horas de sueño cada noche (7.5 a 8.5 es óptimo) y acostarse a dormir y levantarse siguiendo un horario regular, incluso en el fin de semana.
  • Evaluación del desempeño. Aunque su colchón no muestre señales físicas de desgaste, con los años pierde comodidad y firmeza. Es importante evaluar su colchón cada cinco o siete años para comprobar que sigue ofreciendo una comodidad y un apoyo óptimos. La investigación muestra que la edad del colchón afecta directamente la calidad del sueño.
  • Actividad en la alcoba. Use el dormitorio sólo para dormir o descansar. El dormitorio debe ser un ambiente despejado que sea relajante, cómodo y propicio para el sueño y la relajación. Mantenga el trabajo, las computadoras y los televisores fuera del dormitorio.
  • Suprima el hábito de la cafeína. Las investigaciones muestran que la cafeína afecta un placentero sueño nocturno y levantarse fresco por la mañana. Evite el té, el café y los refrescos antes de acostarse.
  • Haga la inversión. Usted pasa un tercio de su vida en la cama. Asegúrese de invertir en el colchón más cómodo y de más calidad que pueda pagar para garantizar un descanso magnífico por la noche, que lo hará una persona más sana, más alegre y más productiva.

Vía: oficina y bienestar