Millones de jóvenes en América Latina enfrentan la pesadilla de ‘tocar puertas’ en un mercado laboral que no ofrece oportunidad, sobre todo, si no se cuenta con cierta experiencia al aplicar al puesto. Una situación complicada si se considera el círculo ‘vicioso’ que esto representa: no se gana experiencia, porque el sector productivo no abre las puertas, al menos no siempre con programas formales entre universidades y empresas.
En México, seis de cada 10 candidatos señala como principal razón por la que fue rechazado para un empleo, desconocer el mercado laboral, de acuerdo con una encuesta local.
El 38% de los jóvenes perciben que los empleadores sólo prestan atención a sus anteriores trabajos. En el país se gradúan de licenciatura alrededor de 600,000 cada año, por lo que se necesita crear un millón de empleos anualmente, meta que no se ha cumplido.
Según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el país dos de cada tres egresados no consiguen una oferta formal por parte de las empresas.
Así, el número de oportunidades, de principio, es desfavorable y en ese escenario el joven necesita destacarse, aun cuando su currículum no esté ‘plagado’ de experiencia.
La única forma de cumplir con ese requisito es que más empresas se animen a dar oportunidades al joven, porque además este talento representa ventajas, por ejemplo, sus ‘vicios’ laborales son menores a las de un empleado más experimentado. Suelen ser flexibles y están motivados. Tienen la disposición para aprender e, incluso, suelen ser más abiertos a aceptar un salario menos ‘abultado’, con la idea de ganar experiencia, coinciden expertos en recursos humanos.
Si existen problemas para cubrir puestos, según 44% de los empleadores en México, el talento joven es una buena oportunidad para crear y cerrar oportunidades de negocio, aprovechando su ímpetu y el deseo de crecer en una organización.
Promover e incentivar la contratación de jóvenes con disminución en las cuotas de la Seguridad Social, fortalecer los sistemas de prácticas y becas para que se vayan incorporando a las empresas desde los estudios, son algunas medidas que motivarían a las empresas a “abrir” los brazos a los jóvenes, pero mientras eso sucede –como candidato- necesitas saber cómo salir airoso de la pregunta ¿cuéntame de tu experiencia?
3 reglas
Una situación que no ayuda a los jóvenes es que las propias empresas no otorgan retroalimentación sobre las razones por las que su perfil se descarta. El porcentaje de organizaciones que lo hace en México no llega ni a 20 por ciento.
¿Qué hacer cuando te preguntan por la experiencia?
1. Controlar el pánico. Si no tienes mucha experiencia (x número de empleos), evita caer en la desesperación y que la entrevista gire en torno a: no tengo experiencia, porque no me han dado oportunidad.
Empieza por demostrar cualidades más soft (suaves), pero no por ello menos importantes. Disposición de aprender, conocimiento que puedes aportar y con base en qué piensas eso, capacidad de adaptación, tolerancia.
Deberás escalar, “ganar un derecho de piso”, como se dice en algunas organizaciones. A eso suma los conocimientos adquiridos en prácticas, trainee, asociaciones, sugiere la especialista en plan de vida y gestión de competencias en el Centro de Vida y Carrera, del Tecnológico de Monterrey, Santa Fe, Aleida Ballesteros.
2. Cambia de chip. El corazón se acelera cuando llega la pregunta ¿en qué has trabajado? Para llenar es “vacío” (vació en apariencia) hay que seguir la regla ¡viva lo extra- académico! Antes de preparar el CV y, por supuesto, acudir a la entrevista, hay que darse un tiempo para enlistar en qué tipo de actividad extra académica sobresaliste y qué aprendiste ahí (evento deportivo, cultural, trabajo en comunidades, en organizaciones sociales.
Esa información arroja al empleador una impresión sobre otras competencias importantes en tu perfil, como capacidad de comunicarte en forma acertada, perseverancia, actuación en escenarios adversos. Es importante reunir esta información con fechas y resultados.
3. Averigua. Algunas veces, entre la premura por trabajar y la molestia evidente porque no se abren las puertas al empleo, se dedicada poco tiempo a cuestionarse ¿qué quiere de mí esta empresa? Un empleador, por sobre todo, quiere gente que demuestre por qué puede dar resultados, así que se fija en otras cualidades, tipo: capacidad crítica, pensamiento flexible y numérico, orientación a resultados, razonamiento lógico, ¿qué tan bueno fuiste para negociar en tus clases?
Estos son algunos puntos que pueden ayudar a tener la respuesta lista para la temida pregunta y tú, ¿en qué has trabajado? Pero ahora es tu turno, cuéntanos qué experiencia has tenido al hablar de tu “poco o mucho” conocimiento del mercado laboral, ¿te pones nervioso?, ¿cómo veces ese sentimiento?
¡Esperamos tus comentarios!
Vía Zonajobs
