
El miedo es una emoción intrínseca en el ser humano. Tenemos miedo de muchas cosas, cada uno a las suyas. Mientras sea algo más o menos controlado, no hay problema. Otra cosa sería pasar del miedo al pánico o terror.
En el mundo laboral también existen muchos miedos, entre los que se cuenta a realizar una exposición, hablar con los jefes, denunciar una actitud negativa de otro compañero, demandar y el más conocido el de perder el trabajo.
El miedo a perder el trabajo en ciertos casos se ha convertido en un aspecto más perjudicial para la salud que el propio desempleo. Los empleados de cierta jerarquía dentro de la empresa, temen perder su empleo debido a que no alcancen las expectativas adecuadas, o a que aparezca un trabajador que haga el mismo trabajo por una retribución inferior.
¿Qué hacer puedo hacer?
Anticiparse a una situación negativa sólo termina por frustrar con antelación la capacidad del trabajador, y su desarrollo dentro de la empresa. Terminar con la sensación de impotencia, atacar nuevos proyectos en la compañía y mantener una formación continuada beneficiarán tu situación laboral.
No hay nada peor que sentir que no ganas lo suficiente, al tratar de expresar el malestar el miedo aparece. En este entorno cambiante en el que los salarios no aumentan o incluso disminuyen, muchos profesionales se resignan a lograr una remuneración con la que poder mantener un cierto estatus, pero alejada de las que consideran un salario real acorde a su cualificación.
Por otra parte, los primeros días de trabajo en un nuevo puesto siempre producen cierta incertidumbre, pero es que con el panorama actual, el temor que tienen muchos trabajadores es no encontrar otro empleo en el que continuar su crecimiento profesional.
Es un punto que aparece estrechamente ligado con la necesidad de no fallar. Un empleado puede asumir con facilidad sus errores como parte de su formación y trayectoria en la empresa, pero puede crearse un temor añadido a no encontrar la perfección en sus tareas.
Al igual que otros temores similares, el liderazgo puede producir un miedo en el trabajador debido a la situación de cambio a la que se enfrenta. Las empresas ya no buscan empleados “pasivos”, sino que cada vez más se precisan profesionales que posean ciertas “skills” ligadas a las nuevas culturas empresariales.
Para combatir este miedo, piensa que las razones que te llevaron a asumir una posición de liderazgo deben ser más positivas que los temores que pueda ocasionar el reto. Asumir nuevos proyectos dentro de la empresa que permitan un mayor crecimiento profesional dentro de la compañía.
El miedo también puede presentarse en la competencia con otros compañeros/as de trabajo, ya que estos pueden parecer tener unas capacidades y aptitudes laborales superiores. Esto repercute directamente en el temor de un trabajador a que sea considerado peor, y por tanto, con mayores probabilidades de ser despedido.
Ante esto, lo mejor es aprender de su comportamiento, formarse constantemente para alcanzar objetivos y saber que se valora al trabajador en función de sus laborales, no de cómo las realiza otro las suyas propias.
Fuente: www.euribor.com.es/