
Tal vez pienses que eres el mejor, que tu equipo te adoran. Pero tal vez deberías hacer un poco de autoevaluación y ver si realmente todo va tan bien como tú crees.
Aquí te presentamos las siete claves que todo jefe debería revisar para saber si está llevando bien o no a su equipo:
Quedas fuera de la diversión
Aunque evidentemente al trabajo se va a trabajar, siempre hay espacio para alguna broma. Y si antes estabas en este círculo y de repente ya no estás, es que algo cambió. Puede que los empleados tengan miedo a las represalias, o que algún comentario negativo tuyo en un momento determinado les hayas llevado a pensar que ya no estás para bromas.
Se hace el silencio cuando entras
Si te acercas a la oficina y oyes conversaciones, pero cuando abres la puerta curiosamente se acaban todas, tenemos un problema. No significa que estén diciendo algo que no quieren que escuches, aunque puede pasar, pero plantéate si simplemente tienen miedo de que los escuches hablar.
Todos están de acuerdo con tus propuestas
Si todos los miembros del equipo asienten y sonríen cada vez que dices algo, significa que llegaron a la conclusión de que es mejor estar siempre de acuerdo contigo que correr el riesgo de ser amonestados en público. Puede que tengas muy buenas ideas, pero la discrepancia es aún mejor.
Tus mejores empleados se van
Los profesionales con talento necesitan movimiento, sí, pero también se quedan en aquellos sitios en los que se sienten bien tratados. Si tus mejores trabajadores se van, no te contentes con pensar que necesitan nuevos horizontes y plantéate si les estabas ofreciendo todo lo que merecían.
Le dices a tus empleados como hacer su trabajo
Una cosa es dar indicaciones y la otra es dictar paso por paso como tiene que ejecutarse un trabajo que probablemente esa persona a la que estás mandando tiene más idea cómo hacerlo que tú. Confía en tu equipo y aprende a delegar funciones que ya no te corresponden.
Piensas en contratar a un consultor de gestión
Cualquier directivo debería ser capaz de gestionar a su equipo sin la ayuda de un consultor externo. El simple hecho de planteárselo es una seña de la incapacidad para gobernar al equipo.
Fuente: http://www.euribor.com.es/