
Las debilidades de los candidatos pueden afectar la impresión que generan en el reclutador, por ello debes saber qué decir y cómo hacer que resulte a tu favor
1. “Solía ser un tanto desorganizado, pero ahora, a través de esta táctica mis habilidades de planificación realmente han mejorado”
2. “Antes entregaba mis informes en la fecha límite, pero ahora he comenzado a adelantar mi trabajo”
3. “Solía trabajar en único proyecto cada vez, pero ahora puedo atender a múltiples tareas y obtener mejores resultados”
4. “Antes invertía demasiado tiempo en los proyectos, pero he aprendido a confiar en mis decisiones y ser más eficiente”
Se asemeja a admitir que eres perfeccionista, sin necesariamente decirlo. Invertir demasiado tiempo en un proyecto da a entender que quieres obtener el mejor resultado antes de entregárselo a alguien más. Intenta pensar en ejemplos específicos para ser más convincente.
5. “Los nuevos proyectos me entusiasmaban, y sin darme cuenta me sobrecargaba. Ahora he aprendido a reconocer mis límites”
Huhman recomienda siempre ser honesto sobre la debilidad que elijas hablar. Si suena demasiado ensayado o falso, el reclutador se dará cuenta. Recuerda que estás lidiando con alguien que se dedica a leer los gestos y actitudes de las personas.
Fuente: Universia España