Confesiones laborales: #24496 Versión local

Lo conocí mientras era hostest en un restauran del Parque Arauco, empezó a ir a almorzar todos los días y me llevaba regalos, chocolates y cosas así, nada del otro mundo.

A los 2 meses me invitó a salir, yo estaba soltera y acepte, me contó de su vida, su señora, sus hijos y lo aburrida que era su rutina, pero que no tenía interés en separarse. Me espante su resto pero fue un amor conmigo y enganche.

Es un sugar daddy version chilena, no me ha pasado departamento ni auto, pero si me paga una parte del arriendo y generalmente me regala ropa y alguna que otra joya.

Sigue casado, según el, su señora sabe que yo existo pero tampoco va a hacer nada, yo por mi lado tengo ‘amigos’ y no tenemos contrato de exclusividad. Lo pasamos la raja un par de días a la semana y el fin de semana está con sus hijos.

Van varios años así, me acomoda, tengo que trabajar como todos los mortales por qué cómo les dije es sugar Dady chileno, no me mantiene totalmente

Ya no estoy en el restaurante del parque Arauco (estudie administración mientras estaba ahí) y ahora soy la trabajo en administración y seguridad de una metalúrgica grande (nada que ver con lo que él hace)…

Esta y otras confesiones en https://www.confesioneslaborales.cl/page.php?page=view&confession=24496&fbclid=IwAR0ZpJcaIpWw3zvUEx5-Yus2WO9WDB9kLagZawxxoRmDj1NYFO54Uuyqxu4

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