La búsqueda de trabajo: Pasos fundamentales

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Para poder realizar una búsqueda de empleo efectiva, es necesario tener en cuenta varios puntos que te permitirán obtener el objetivo deseado y además, pasar todos los desafíos de la mejor manera posible.A continuación, te entregamos una variedad de tips para lograr obtener ese trabajo deseado.

La entrevista de trabajo

Muestra seguridad: un buen entrevistador es capaz de sacarte una foto de cuerpo completo y, más encima, de calcular tu peso profesional a la primera mirada, por lo que es bueno entrar de ganador desde el primer apronte.

 El saludo: saluda con la mano, nunca de beso. Durante toda la entrevista debe primar el respeto por la otra persona.

 Trata de hablar con tu cuerpo: la forma de sentarse frente al entrevistador también dice algo. Una persona echada para atrás en la silla, o una que por esas cosas de la vida se le ocurra sentarse sobre el escritorio está indicando rasgos de su personalidad sin decir ni una sola palabra.

 Responde lo que se te pregunta: no es bueno hablar de más. Debes contestar lo que se te pregunta, aunque tampoco se trata de evitar a toda costa un diálogo profesional. Ten cuidado con soltar frases ambiguas como ‘soy compulsivo’ o ‘a veces me enojo mucho’, porque el entrevistador no tendrá cómo saber qué es lo que realmente estás queriendo decir.

 Se sabe de un ejecutivo que en la última entrevista deslizó la frase ‘me gustaría ser independiente’ y de inmediato quedó fuera del cargo, pues confesó que su deseo futuro era irse del trabajo para el que lo estaban seleccionando.

 No intentes deslumbrar: el uso de muchos términos en inglés o en otro idioma te puede dejar como un tipo snob.

Jamás fumes: durante la entrevista nunca se debe fumar y el celular, ciertamente, hay que apagarlo.

 No olvides que…

 Lo más probable es que el encargado de selección te va a preguntar ‘por qué postulaste al cargo’. Lo peor sería decir ‘porque no exigen experiencia, por la plata o porque sí’. Seguro que también te preguntan cuáles son tus fortalezas y cómo puedes aportar a la organización. Es importante, también, que sepas de antemano a qué se dedica la empresa a la que estás postulando.

 Una vez que la entrevista superó su punto de clímax, es el momento de formular tus preguntas. Puedes ir desde los beneficios, horarios y, en último lugar, la renta.

 Fórmulas para vender un currículum

 En tu primer asomo al mundo del trabajo, seguro que el currículum que puedas presentar no estará plagado de experiencia ni de pergaminos. Pese a eso, es bueno que te dediques un buen tiempo a diseñarlo de la forma más vendedora posible. Ahí van algunos consejos para que tengas éxito en esta tarea.

 1.- Dedícale todo el tiempo que sea necesario: Un currículum no se hace en un par de horas. Por eso, debes fijar un día en que puedas dedicar todo el tiempo del mundo a hacer una hoja de vida que destaque tus mejores aspectos profesionales.

 2.- Mantén preparado el currículum: Nunca se sabe cuándo puede saltar la escurridiza «liebre» del empleo. Debes revisarlo constantemente y actualizarlo cada cierto tiempo.

 3.- Adáptate al gusto del consumidor: Es bueno hacer cada currículum por separado y destacar en cada uno de ellos los aspectos que más tengan que ver con el cargo al que postulas.

 4.- Sé claro y preciso: A la hora de redactar un currículum, debes tener cuidado en ser conciso al describir tu trayectoria, porque no se trata de relatar todo lo que hiciste en uno y otro trabajo. Hay que ingeniárselas para aprovechar el lenguaje, ya que en una sola frase puedes hablar sobre varios años de experiencia.

 5.- Demuestra estabilidad: Si has hecho múltiples trabajos en períodos cortos, es conveniente seleccionar los que tienen más relación con el cargo al que postulas.

 6.- Nunca adulteres información: Cualquier actividad se puede corroborar, sólo bastan un par de llamadas o una pregunta inquisitiva para descubrir una mentira. Si te pillan mintiendo, seguro que te quedarás fuera de carrera. No olvides que el mercado es chico, así que no vale la pena hacerse mala fama de entrada.

 7.- No incluyas pretensiones de renta: Si no te lo piden, no agregues tus aspiraciones de sueldo. Muchas veces este tema es conversable y si bien un cargo puede ofrecer menos de lo que esperas, lo compensa de otra manera. Si de la partida pones un tope, corres el riesgo de cerrarte puertas.

 8.- Revísalo una y otra vez: Comprueba el nombre y cargo del destinatario. Aunque parezca obvio, asegúrate que no contenga errores gramaticales, ortográficos o de tipeo. Una falta de este tipo puede terminar por descalificarte.

 9.- Adjunta una carta de presentación: La carta de presentación es una herramienta muy eficiente para darte a conocer, explicar tus razones para querer ser parte de una organización y explayarte sobre aspectos de tu persona que consideres importantes para el cargo.

 Ojo con el contrato

 Antes de firmar cualquier cosa, debes tener clara la diferencia entre un contrato de trabajo y un convenio de prestación de servicios.

 1.- El contrato: corresponde a una relación formal de dependencia, con horario, sueldo y con previsión (Isapre o Fonasa y AFP).

 En el detalle este contrato individual debe obligatoriamente ser firmado por ambas partes, en un plazo de no más de quince días después de comenzado el trabajo. Si el contrato a plazo fijo expira y se sigue trabajando sin renovar, el contrato se transforma automáticamente en indefinido.

 En relación a la jornada ordinaria de trabajo, ésta no puede ser superior a 48 horas semanales, pero sí puede ser menor, si las partes así lo acuerdan. Este tiempo puede ser distribuido entre cinco y seis días. Ningún día puede exceder las diez horas de trabajo, incluyendo las dos horas extraordinarias que como máximo permite la Ley.

 2.- Convenio de prestación: no implica relación de dependencia directa, no hay que cumplir con ir al lugar de trabajo día a día y se debe cobrar mediante una boleta de honorarios a nombre del trabajador. En este caso, eres un trabajador independiente.

 Excepciones

 Contrato a tiempo parcial: implica un tope de 32 horas a la semana con un máximo de diez horas por día. Tú y tu empleador deberán pactar en el contrato la forma como van a distribuir la jornada semanal, mediante un aviso con al menos una semana de anticipación.

Contrato de aprendiz: sólo pueden ser aplicados a los trabajadores menores de 21 años. El empleador queda obligado a impartir al trabajador-aprendiz, durante un tiempo y en condiciones determinadas, los conocimientos y habilidades de un oficio calificado. Esta enseñanza será de acuerdo con un programa establecido, el cual como aprendiz obliga a cumplirlo a cambio del cual se recibirá una remuneración convenida.

  Actitud proactiva

 Independientemente de lo buen estudiante que hayas sido y de todos los diplomas que puedas haber colgado durante tus años de academia, lo cierto es que a estas alturas nadie va a tocar tu puerta para ofrecerte un trabajo. Lo que hoy se lleva es la «proactividad»; vale decir, aquella fuerza que nos mueve a tomar la iniciativa y salir a vender todas nuestras capacidades.

 Lo primero que el mercado reclama es una búsqueda bien focalizada. Para ello, es sugerible que decidas en qué industria te gustaría trabajar, investigues bien de qué se trata y cómo opera cada mercado y, lógicamente, te enteres de los perfiles que se requieren. También es bueno preguntarse «para qué soy bueno», pues a veces las intenciones chocan con una dura y fría realidad.

 Luego de este trámite «introspectivo», el segundo paso es ponerse a buscar.

 Fundamental: mirar bien los avisos que aparecen en los diarios, pues en Chile ésa es la vía a través de la cual se consigue el 25% de todos los empleos profesionales. Tampoco es una mala opción recurrir a tu círculo más íntimo. Recuerda que cerca del 70% de los que se insertan lo hacen por esa vía.

 Terminada esta fase de trámites, lo que viene es armarse de paciencia y echarse a andar por las calles. ¿Para qué caminar? Para presentarse en cuanta empresa nos resulte atractiva y, sin más que las ganas de triunfar, dejar el currículum en los respectivos departamentos de recursos humanos.

 No olvides que para los empleadores no hay nada que los adule más que un joven que se atreve a ofrecer su talento justo en «esa empresa» y no en otra. Seguro que al menos pensarán «qué tipo empeñoso éste».

 
Fuente: “Economía y Negocios” de El Mercurio

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